martes

Viejo marino

Cae la tarde invernal, a eso de las cinco
el sol comienza a dejarnos a oscuras
y desde la puerta de casa veo el lento
andar del pescador hacia la mar.
Su sombra proyecta su enorme presencia,
caña en mano rumbo a sortear ese 
obstáculo de la naturaleza.
Así los días pasaban mientras se dirigía
al encuentro con el océano,
rumbo al infinito.

No hay comentarios.:

Meditación 1.0

Mi padre se fue un jueves por la noche, dejando un vacío que no pude llegar hasta ahora, ni siquiera con la llegada de un hijo que en su ros...