sábado
La negociación (por HammerHand)
El embajador llegó en un carro blanco y dorado, tirado por finos corceles.
Se bajó apurado, con aires de superioridad y la nariz fruncida. Quería irse
rápido, no soportaba a estos bárbaros.
Su olor lo ofendía
amaba el perfume
y la seda fina.
También las intrigas.
Miró el campamento,
allí improvisado
para la reunión.
Había mucho cuero,
la verde hierva
(qué era tan vulgar)
y nardos salvajes,
por todo el lugar.
El taurino esperaba
sentado en el suelo
mascando una brizna
de trigo tierno.
Estaba distraído,
miraba hacia el cielo.
El embajador
sólo pensó esto,
va a ser bien rápido,
demandar, demandar.
Que sólo estos brutos
van a aceptar.
Después de todo
él era tan magnífico,
gran orador
y nieto del hijo
del tercer sucesor
del emperador.
Llamó la atención,
habló y demandó,
pidió y exigió
agitando su índice.
Bla, bla, bla, bla
y por un momento
se emborrachó.
Embelesado
por su propia voz.
Tan maravilloso
exigió y pidió
a todos deslumbró.
Y satisfecho de sí
aún más se amó.
Pensó en la gloria
aplausos y faldas
qué tan alto ser,
una vez en su casa,
iba a merecer.
Sería famoso,
aclamado,
exitoso.
Le darían honor,
de nobles favor
y también carne
sin sujetador.
El taurino se levantó despacio, un poco fastidiado se rascó la cabeza y
suspiró. Casi sin querer lo aplastó con su mazo. El embajador solo hizo un
suave "plaf", entonces el taurino habló:
"La guerra es mejor".
Después despachurró a los escoltas del dignatario acartonado y se fue
silbando.
Uno siempre vuelve
Pese a la distancia, los años, los golpes,
aciertos y errores
uno siempre vuelve al pago.
Y en este lugar a diferencia de otros
se respira paz, algo que parecería ser
bastante complejo con lo ajetreada
que es la vida de una persona
en estos tiempos.
Pero es simplemente el hecho de
disfrutar lo qué ocurre alrededor,
un cielo despejado,
el mar que va y viene,
las calles tranquilas,
el viento, los grillos, las ranas.
Eso, tomarse un instante
para cosas que son pequeñas,
para uno mismo,
para reencontrase con uno mismo.
Es simplemente eso,
lo demás carece de sentido
se pierde en la inmensidad
del océano.
De a poco
De a poco, nos fuimos acercando de a poco,
había pasado una década
un poquito más y estaríamos en la tranquera,
otro tanto y ya estaríamos adentro.
El huargo que nos ladraba
no era el mismo que en otras épocas,
hasta eso había cambiado
los pinos se elevaban hasta el cielo
después de una década.
De pronto
ya todo había quedado atrás,
un abrazo y se terminó el asunto.
O sea era una historia zanjada
hubiese sido más fácil hacerlo antes,
pero bueno, a veces las cosas ocurren
cuando tienen que pasar.
El mar es una fuerza extraña
El
mar es una fuerza extraña, omnipresente, ha estado aquí desde tiempos inmemoriales
atesorando la existencia misma del ser humano.
Es
un poco una fuerza de renovación cada vez que el oleaje llega a la costa, pero
también es una forma de advertir al ser humano de lo frágil de su existencia.
Repleto de vida pero también de muerte, en su fondo se atesoran restos de
naufragios que demuestran lo peligroso que se puede llegar a poner.
Pero
por otra parte también encierra vida y es un poco eso lo que es la existencia
misma, los extremos. Vida y muerte.
El
mar sabe bastante de eso, la cuestión es que el ser humano la mayoría de las
veces lo ignora y se aventura hasta que es demasiado tarde.
Suena
descabellado ver cómo una fuerza tan grande sufre las mutilaciones de la
civilización.
De
eso se trata, civilizaciones enteras han crecido y se han apagado en torno a
él. Sería bueno que recordáramos que esto es así, una existencia delgada.
El
mar a la larga se lleva todo.
Tirolesa
Había
una sensación de libertad ahí arriba, en cierta forma también acompañada de
miedo. Es decir, sentirse libre y saber lo que eso conlleva.
Todo
se veía pequeño en la media que la tirolesa nos trasladaba de una punta a la
otra, más o menos como las rocas y los guijarros que contempló desde esta
muralla derruida otra mañana aquí junto al lago.
Árboles
arrastrados por la correntada que baja de la montaña, pequeños lechos de
arroyos, vidas, las hormigas atareadas yendo y viniendo. Y sin embargo mientras
nos trasladamos de un lugar a otro el viento nos acompañaba, lo único
interesante era tratar de disfrutar del paisaje.
No
había otra cosa más, esto complementado con la idea del llegar al final del
viaje y que nos reciban unos brazos conocidos.
Eso
es todo en sí.
Penthouse
Te
extraño pero me recubro de oro y trato de contar mi historia a través de unas
cuantas líneas comerciales, en el pecho cuelgan mis pergaminos dorados. No soy
de acá pero me adapto rápido, Juan Pérez le deja su lugar a John Liberty y
observo desde lo alto de este rascacielos al mar inmenso en el que mis hermanos
tratan de dejar atrás el pasado.
Pero
no hay lugar para todos por más canciones que compongamos, aunque eso poco
debería importarme mientras la radio me devuelve una mina de oro por dos líneas
que se repiten una y otra vez, el sueño anglo absorbe al latino que había en
mí.
Lo
convierte en un hibrido, en parte español, en otro tanto ese lenguaje comercial
y todo se reduce a opinar lo mal que viven los demás en tanto a nosotros se nos
pone en un altar de letras vacías e intentos de parecer que somos parte de esa
cultura.
domingo
50
Medio siglo desde la llegada al mundo
de aquella a la que consideramos
nuestra otra madre,
una mano afectuosa cuando
los viejos se habían ido.
Un beso antes de dormir,
una historia que te ha hecho
soltar más de una lágrima
por aquellos que te dejaron temprano.
Una vieja guerrera viviendo
a las orillas del mar
a la que el viento del sur
le ha ido forjando el carácter
y a veces la torna irascible.
Pero son más las veces
en la que le muestra
su lado amable a este mundo
en los que hacen falta
más soñadores.
de aquella a la que consideramos
nuestra otra madre,
una mano afectuosa cuando
los viejos se habían ido.
Un beso antes de dormir,
una historia que te ha hecho
soltar más de una lágrima
por aquellos que te dejaron temprano.
Una vieja guerrera viviendo
a las orillas del mar
a la que el viento del sur
le ha ido forjando el carácter
y a veces la torna irascible.
Pero son más las veces
en la que le muestra
su lado amable a este mundo
en los que hacen falta
más soñadores.
Abrojos
Bajo el árbol que hay en el cielo
el viejo can se echa y ve cumplido
su sueño de sentirse una planta,
tras aquel último grito vino la paz
ahí lo esperaba Pierre dado que
el Señor D. se había ido a jugar
entre las estrellas con un pedazo de roca.
Los demás perros corrían de aquí
para allá, intentando frenar la tormenta
para que los de abajo no terminen
escondidos debajo de un auto
a la espera de que cesen los truenos.
Es así como ese cachorro vuelto adulto
ha encontrado la paz y un lugar
donde siempre brilla el sol,
convertido en un enorme pino
en una esquina del firmamento.
Y los abrojos se quedaron lejos.
el viejo can se echa y ve cumplido
su sueño de sentirse una planta,
tras aquel último grito vino la paz
ahí lo esperaba Pierre dado que
el Señor D. se había ido a jugar
entre las estrellas con un pedazo de roca.
Los demás perros corrían de aquí
para allá, intentando frenar la tormenta
para que los de abajo no terminen
escondidos debajo de un auto
a la espera de que cesen los truenos.
Es así como ese cachorro vuelto adulto
ha encontrado la paz y un lugar
donde siempre brilla el sol,
convertido en un enorme pino
en una esquina del firmamento.
Y los abrojos se quedaron lejos.
Hoy
Me han matado
soy la portada de un noticiero
degradado de mi condición humana,
cada vez que me nombran en vano
muero una vez más.
Te llenas la boca con la búsqueda
de justicia pero mis derechos se murieron cuando exhalé por última
vez y la marcha bajo la lluvia quedó
como una postal de este mundo líquido.
Me han matado hoy, no volveré al atardecer a abrir la puerta mientras
el perro me lame la mano, mucho menos
a discutir con otro hincha de fútbol.
Me fui, soy historia y a esta sociedad vacía le importa un carajo, de no ser así
no habría tanto carroñero suelto haciendo
publicidad con algo que no tenemos.
soy la portada de un noticiero
degradado de mi condición humana,
cada vez que me nombran en vano
muero una vez más.
Te llenas la boca con la búsqueda
de justicia pero mis derechos se murieron cuando exhalé por última
vez y la marcha bajo la lluvia quedó
como una postal de este mundo líquido.
Me han matado hoy, no volveré al atardecer a abrir la puerta mientras
el perro me lame la mano, mucho menos
a discutir con otro hincha de fútbol.
Me fui, soy historia y a esta sociedad vacía le importa un carajo, de no ser así
no habría tanto carroñero suelto haciendo
publicidad con algo que no tenemos.
jueves
Contradicciones
Caminamos,
llevamos nuestra esperanza
en procesión a través
de un teatro nublado
y escuchamos la sentencia
impávidos como sabiéndolo
de antemano.
Luego
volvimos con el resto de los peatones
hacia nuestro refugio,
un café en una esquina
antes de alcanzar el objetivo.
El hombre
veía el debate en televisión,
los pañuelos verdes se agitaban
al viento en medio de una sociedad llena
de contradicciones.
llevamos nuestra esperanza
en procesión a través
de un teatro nublado
y escuchamos la sentencia
impávidos como sabiéndolo
de antemano.
Luego
volvimos con el resto de los peatones
hacia nuestro refugio,
un café en una esquina
antes de alcanzar el objetivo.
El hombre
veía el debate en televisión,
los pañuelos verdes se agitaban
al viento en medio de una sociedad llena
de contradicciones.
viernes
Montaje
Así los ríos siguen su curso, parece ser que no hay forma de evitar todo esto
un maelstrom que se lo lleva todo a la rastra, incluso los sueños
hechos del barro de la desesperanza para los que han visto como su vida
se va en medio de la correntada mientras esperan una ayuda de arriba.
Pero el de ahí no está, ocupado en seguir construyendo poder
le tira cada tanto un hueso, no sea cosa de que se olvide quién es
el que manda e hipoteca cada bocanada de aire a perderlo todo
cada dos bienios para así mantener la casbah a salvo
con el acerbo, el pequeño infante y los lacayos sonriendo obsecuentes.
Por si a alguno se le ocurre contradecir el orden de las cosas
el ejército aguarda en las sombras del océano digital,
saliendo cual troll de las montañas a desprestigiar
a aquel que ha osado amenazar al amo, a la espera de que este
se acuerde de tirarles un puesto vitalicio en ese montaje escénico
convertido en creación de reglas que luego no se cumplen.
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