Me despojé de la armadura, el casco, la lanza y la espada,
todo me pesaba demasiado así como aquella jornada
que tocaba a su fin, finalmente se terminaba.
Entonces, libre de lo que me resultaba una carga
hice sonar mi cuerno de batalla y la caverna comenzó
a iluminarse con el brillo del ser que se acercaba.
El dragón me contempló inquisidor, sus ojos dorados
escondían el brillo de miles de soles y de otras tantas eras.
Éste mundo se le mostraba demasiado joven e irrespetuoso,
lo llamaban bestia sedienta de sangre y cosas peores
aunque jamás lograrían ver su grandeza.
Y tras el escrutinio, tomé un pesado hueso
aventándolo cuesta abajo, a lo que siguió el inició
de la persecución por parte del enorme ser.
Esa noche tendríamos varios toneles de vino,
traídos de la reciente cosecha de la ciudad del valle.
Blog del autor ítalo argentino, Piero Fiori. Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina conforme se describe en la página intitulada "Creative Commons".
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