Aún puede verse el rastro de su andar,
por el sur de La Pampa.
Nunca le hizo asco a nada,
changa o trabajo el salía
al galope ante de que despuntara
el alba y empezaba su labor.
Cuando tenía techo se dormía en paz,
pero ansiaba el manto de las estrellas
y el sonar de la bigüela mientras el
fuego crepitaba.
Cuando le faltaba comida,
usaba su viejo facón para
juntar los cardos
y con pan molido,
duro de tantos días,
los freía y seguía esperando
que el viento soplara desde
otra dirección.
Aún hoy puede verse su rastro
por los pagos de Tres Arroyos,
ahí cerca de los linderos
de La Verbena.
Blog del autor ítalo argentino, Piero Fiori. Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina conforme se describe en la página intitulada "Creative Commons".
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