sábado

Ocho

El mundo se volvió su vecindad,
dejando a un lado el barril
y entrando en los corazones
de miles de hogares.
Con una pirueta, un golpe de chipote
y más de una ocurrencia te adueñaste
de la infancia de algunos millones.
El ocho guarda una metáfora,
la del sin techo que añora
algo que termine
con su hambre y su soledad.
Te has ido, 
pero sigues aquí.

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