Él tenía un veneno distinto para cada plaga,
las hormigas eran sus acérrimas enemigas
y sus rosas su preciado botín.
El alcohol era su veneno,
acuñar bienes materiales su enfermedad,
y en esa mañana cuando descubrió
que los pétalos jóvenes habían sido
consumidos la noche anterior
estalló en ira y vació todo el contenido
de los envases que había guardado
a lo largo del jardín.
No pasó mucho tiempo hasta que notó
el error que cometió, ya que las plantas
empezaron a morirse ese mismo atardecer.
Durante su vida acuñó cuantiosas riquezas
y muchos enemigos, en su locura no se percató
de la cuerda que se alojaba en torno a su cuello
comenzando a apretar mientras él contemplaba
estupefacto como su jardín se deshacía de a poco.
Al final la casa quedó rodeada de una niebla
espectral y hay quienes sostienen que se lo escucha
murmurando mientras busca a las hormiga,
aún en la eternidad.
Blog del autor ítalo argentino, Piero Fiori. Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina conforme se describe en la página intitulada "Creative Commons".
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Meditación 1.0
Mi padre se fue un jueves por la noche, dejando un vacío que no pude llegar hasta ahora, ni siquiera con la llegada de un hijo que en su ros...
-
El arroyo atravesaba el bosque y los rayos del sol, que lograban filtrarse entre los ancestros de los árboles que poblaban la tierra, ac...
-
Mario despertó en la soledad de su cuarto contemplando a los planetas en suspensión sobre su cabeza, giro un instante la misma para notar ...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario