Qué sabía del amor, apenas de juegos de uno
y algunas noches de copas revelando
cómo es sentir el pecho arder ante tu presencia.
El corazón no sabe de artimañas
pero te juega una mala pasada
en cuanto menos te lo esperas.
Yo escribía mis versos en cualquier lado
pero tú los ignorabas, era como amar
a la luna que esconde el brillo del sol
en su lado más oscuro.
Así fue que escribí sobre el pupitre
una oda de despedida, los años la fueron
borrando pero la madera quedó tallada
y ha sobrevivido en algún rincón
del viejo depósito en donde los bancos
se apilan, como los recuerdos que cada
tanto afloran mientras uno sigue ese
camino invisible que se trazó hace tanto ya.
Blog del autor ítalo argentino, Piero Fiori. Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina conforme se describe en la página intitulada "Creative Commons".
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Meditación 1.0
Mi padre se fue un jueves por la noche, dejando un vacío que no pude llegar hasta ahora, ni siquiera con la llegada de un hijo que en su ros...
-
El arroyo atravesaba el bosque y los rayos del sol, que lograban filtrarse entre los ancestros de los árboles que poblaban la tierra, ac...
-
Mario despertó en la soledad de su cuarto contemplando a los planetas en suspensión sobre su cabeza, giro un instante la misma para notar ...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario