jueves

Primavera (Farfalla)


Era una estrella, solitaria y fría, pero sólo en apariencia porque si uno lograba verla de cerca descubriría que estaba rodeada de vida. Todo parecía girar en torno a ella, sin embargo no era más que un plan bien elaborado de funcionamiento de las cosas. Los satélites llevaban las comunicaciones al resto de los planetas que procuraban acercarse a esa fuente de vida, el tráfico aumentaba con el correr de las horas. Las autopistas se colapsaban de vehículos transportando cargas, las aeronaves surcaban los cielos reflejando cientos de colores, las personas seguían viendo hacia abajo. Una extraña costumbre de mirarse el ombligo y los pies, lo que ocurría en las alturas parecía no importarles dado que su mundo estaba justo en la superficie. En cambio el ego si sabía de andar por las alturas sin marearse innecesariamente, otros habían intentado llegar bien arriba para estrellarse ante la empresa imponente en la que invirtieron miles de recursos. Ahora eran simplemente polvo convertido en olvido en alguna parte de los desiertos que presentaba esa tierra, aunque en otros lados el verde seguía resaltando en todo su esplendor. La actriz principal era una margarita blanca rodeada de abejas que llevaban mensajes de una punta a la otra, en tanto las mariposas se calzaban toda la paleta de colores para pintar ese día primaveral. Primavera, la estación en la que la vida vuelve a brillar sobre la faz de la tierra desterrando al frío invierno aunque al principio éste venga con su plan siniestro. Aún hay ciertas heladas por la mañana pero enseguida el sol se ocupa de ellas, el viento ya transmite una brisa suave y cálida, la que se cuela por la ventana en tanto los dedos se desplazan sobre el teclado. La música de afuera no se compara con la que hay adentro, no son más que sonidos grabados para ser repetidos día tras día, la sinfónica exterior es mucho más variable según se dé la ocasión. En medio de este concierto los seres vivos exhiben su repertorio, aunque el humano se dedique a documentar el momento para mostrárselo a los demás desde atrás de un cristal que justo a media mañana se hace pedazos. Ahora el internauta debe resignarse a abrir la ventana dejando que la luz entre, deberá seguir el viaje sin la brújula que le habían obsequiado en su cumpleaños y esperar que todo vaya bien. Tal vez sea el momento de llevar esas notas a otra parte, justo cerca del curso de agua que demuestra la forma en la que la existencia fluye hacia un destino incierto. Mejor disfrutar el viaje que esperar a que te lo cuenten, pateando las pequeñas piedras que han quedado sobre el camino de tosca y silbando una melodía ruidosa. Eso hará juego con la pista que en este momento entonan las abejas ocupadas, zumbando entre las flores, meciéndose las ramas de los árboles reverdecidos y creciendo la vida como en cada estación similar.

Reta, 90 años

Puedo decir sin temor a avergonzarme que te amo profundamente, que bajo tus calles de tosca guardas los raspones que me propinaste pero también las alegrías y en cierta forma las tristezas como consecuencia, por esas voces que el océano registró en su paso por tus tardes que se vuelven silenciosas cada vez que un alma deja éste plano. Los monolitos dan cuenta de ello, descendiendo los médanos como extensión de esa fuerza poderosa en tus costas a darle una caricia al recuerdo, sacándole brillo a la memoria en épocas en la que se olvida fácil. Siento aún la frescura de las noches del verano pulsando botones de colores, el rugido que viene desde atrás del muro como si fuera un león marcando que aún existe tanto como tú mi querido pueblo. Que mis días tengan siempre un poco de vos para en un momento lejano, espero, fundirnos en un abrazo en ese lugar en el que el sol emerge y naufraga en el horizonte.

 

Antes, durante y por siempre.

sábado

Warcraft (23/11/1994 - 23/11/2019)

Estamos listos, es el sábado en él que chocarán nuestras estrategias una vez más traídas por los recuerdos que al igual que la montura del guerrero poderoso es etérea y por ende todos ellos imperecederos. Los días aguardando el reencuentro de los hermanos en un plano alejado del físico, de todos esos problemas que no eran tales, mucho menos los son los que ahora nos toca enfrentar en la distancia. En una esquina de esa ciudad a la que se le da por esconderse cada tanto tras la niebla se producirá la batalla, incluso esa cortina se trasladará al interior del cuarto en él que nuestras manos cual titiriteros darán las instrucciones a las huestes elegidas en muchas ocasiones para ir a formar parte del Valhalla o un pozo oscuro en la dimensión del olvido, el sueño esmeralda dirían aquellos que no han visto la luz de la tierra de los dioses. Pero por arte de magia o al menos eso nos gusta creer estarán allí cuando alguien arme nuevamente la escaramuza, incluido el mago sanguinario escondido en la comodidad de un pabellón de torres que combinan saetas, cañones y la energía arcana. Cada cierto tiempo invoca un fénix para que le haga compañía, los orcos hartos de ver arder sus catapultas aguardan lejos la oportunidad de revolear la red para terminar con esa peste ígnea, antes de que los nigromantes vengan a alzar a sus lacayos de los restos de todos los caídos y el joven aprendiz de espíritu taurino no entienda qué fue lo ocurrido. Para colmo los brujos traen algún que otro mago famélico, él que a juzgar por la apariencia muestra un exceso de calcio al igual que magia que provoca la huida del toro olvidando la disipación, para colmo las catapultas en un ataque de heroísmo han cruzado entre medio de todo el ejército oscuro quedando nomás maderas humeantes. La horda retrocede a buscar campos de contienda un poco más amenos,  recuperando la gloria y el honor que quedaron con ese escudo arrojado al suelo cuando el dragón despejó la llanura poniéndole fin al día. Será la próxima vez, repetida la oportunidad por las últimas décadas, recordando mapas, objetos y resultados luego de los arduos entrenamientos para pulir las habilidades. Una excusa perfecta, escapar a la realidad rutinaria que nos atrapa como una bestia de las profundidades intentando que la antorcha que sostenemos ya no brille, pero el guerrero emergerá victorioso a buscar la gresca. Cuatro al oro, uno en el altar yendo luego a la mina, un peón ve la orden de salida rumbo a una madriguera, el estandarte se mueve un par de pasos a la derecha señalando la barraca, ambos a recoger madera uniéndose a la cuadrilla de trabajo compuesta de siete miembros. Jefe tauren primero preparando el pisotón, detrás de él un joven grunt que es igual a todos sus ancestros que han salidos clamando “Mi vida por la horda” rumbo a ese punto verde en el mapa, por siempre hacia la batalla.


¡Felices 25 años Warcraft!

domingo

Fragmentos del hechizo


El borrador fue un cuaderno lleno de sensaciones, luego se volvió un diario de vida que arrancaba con un viaje a lo desconocido. Al leer las crónicas nuevamente podía percibir ciertos sentimientos arraigados entre esas líneas, son como versos que parecen dormidos pero con un poco de motivación brillan incandescentemente. Ahí el óxido cae dejando ver que las palabras son las llamas de esta civilización, más fuertes que cualquier defensa armada y con la mejor potencia de fuego. La idea de cometer un error me aterra hasta los huesos, equivocarme en una fecha o un nombre me suena a fracaso pero peor es el hecho de que al otro no le genere nada la lectura de un texto. Necesariamente uno se vuelve parte de esas letras que necesitan el agua de la lectura, aparte del hecho de que alguien más con su imaginación recree la historia contada. Así el significado de la narración cambia por completo, siendo interpretada de diferentes formas y dando lugar a una obra nueva. El autor de ese primer capítulo es ahora un desconocido, los personajes se limitarían a ignorarlo mientras tratan de ver qué papel le ha sido asignado. Hacen falta creadores, legiones de ellos que empapelen los espacios vacíos y desalojen la pereza que ha reducido todo a fragmentos de sílabas. Es necesario erradicar los horrores ortográficos y las incoherencias gramaticales, ello se logra únicamente con trabajo, trabajando de forma incesante para poder pulir el método. La otra parte de la receta, no menos importante, es la lectura de cualquier fuente que implique acrecentar la riqueza del acervo lingüístico hasta que uno se vuelve una máquina de derribar muros. Las excusas para no hacer esto implicarán necesariamente una mutación aún más grande de los vocablos, convirtiéndolos en sombras de un pasado que será expuesto como mejor pero sin haber hecho absolutamente nada por evitar que el barco encalle. Así que a escribir, todos esos márgenes que quedan vacíos al final del año deben ser cubiertos, bastarán unas cuantas odas que se crucen como en un crucigrama generando un mosaico literario. Ocupando los bordes de esas boletas que se guardan indicando que hemos contribuido con el colector de impuestos aparte de detener la hemorragia hídrica que se escondió todo el invierno en un subterfugio equivalente a la napa alta. Escribiendo entre las briznas que el sol ha secado, descubriendo al rastrillar que abajo hay un mundo lleno de vida sobre el que debe brillar la luz al descubrir la creación de las letras. Dejándole un mensaje al mar en la arena, lo que hará que se apure para llegar hasta ese lugar de la playa dándole un abrazo y respondiéndonos con su canción incesante durante las noches frías en las que su voz es la única que no se detiene. Si el océano no se da prisa el viento con la ayuda del sol dejará el mensaje cubierto, hasta que finalmente una sudestada le permita al azul poder acceder a ese tesoro oculto en la arena. Hasta entonces la historia queda sepultada esperando que el manuscrito sea leído por el curioso, quien se volverá un cronista ávido del conocimiento que se encierra detrás de todas esas metáforas. Bastará con repetir el ejercicio cada mañana hasta la siguiente vez que veamos al bibliotecario o a nuestro guía ilustre en medio de esa pequeña cosa llamada librería, la que hoy ofrece tres volúmenes gratis pero nadie repara en ello. Los ojos se perderán en los mensajes que van cuadra abajo igual que la dirección de esa calle, pero no hay que dejar a un lado las esperanzas. 

jueves

Viendo - Basura - Enredadera


Viendo

Hubo un tiempo en el que uno levantaba la vista del café para ver alrededor, no concentrando la vista sólo en la inmediatez de un mensaje que ha pasado por cientos de dispositivos en una suerte de trasto gastado que no debería estar brillando bajo el sol. Cosas de estos días así que puedo ver por un instante los rostros ajenos, tomando nota de aquella existencia cansada que tras un breve descanso inicia la lectura de un texto al que la máquina le ha dejado una raya semejante a brea sobre el camino renovado.

Basura

Los nacos duelen de andar deambulando para llevar el mango, en ocasiones no alcanza con ello viendo a los bastardos llenarse la boca de promesas en tanto calculan las ganancias y los asnos aplauden habiendo cambiado lo gris por aserrín, producto de hipotecar su futuro por un momento en el que degustaron lo que les pertenece por nacimiento y los revolucionarios viven en departamentos lujosos usando un discurso viejo, vetusto, que no deja ocultar lo inútil de su existencia. Si tuvieran la manija serían tanto más peor que los otros, aunque esto no es consuelo.

Enredadera

Empecé a ver el mundo de otra manera con el paso de la vida, mientras yacía ocupado en cuestiones diarias noté el alejamiento entre las personas. Situaciones que se volvieron un estado imperturbable, palabras que ya no se pronunciaron y momentos no compartidos. Como si se tratara de criaturas extrañas simplemente vivimos en la misma tierra pero hay un abismo invisible, los puentes se han quedado para otras situaciones por lo visto. El sol de noviembre le pega a la pared descascarada, la enredadera ya hizo su trabajo sobre el muro que empieza a mostrar los signos del agrietamiento. Lo cubrió con su vegetal cuerpo drenando las fuerzas, tomando la totalidad de la humedad que en las noches le llegaba y engañándolo con una oscuridad eterna. Ya el sol no sale para ti, duerme en el olvido de esta humanidad a la que no le dejo ver sus cimientos y me alimento de la ciega creencia de que lo único importante es el hoy. No tendrán tiempo de ver estas cicatrices que te he hecho, olvidan fácil así que no existe el antes o en su caso se reduce a pedazos de instantes que pronto terminan desechados. En ocasiones alguien mira debajo de la superficie notando que la jungla verde es infinita, por supuesto que algún loco intenta tocar el ladrillo gris que vengo reduciendo a polvo hace décadas. Pero enseguida se convencen de lo inútil de la obra continuando calle abajo hacia Marano, ahí pueden decidir entre el mar o la zanja profunda llena de más tentáculos verdes que atrapan cualquier pedazo de vida que ande hundiéndose. En caso de optar por volver aquí los espero para reír en lo que hacia afuera parece un estremecimiento producto del viento.
No recuerdan nada.  

lunes

Tarde de fútbol

Por esas cosas de los hábitos he dejado la televisión encendida pero con el volumen bajo cosa de que no se superponga con el de la radio que yace encima de la barra del desayunador, de por sí ya hay una interferencia en la señal equivalente a la tos que asola la garganta propia en ciertas ocasiones. Mate en mano me ido hacia los extremos justo al lado de una ventana, ahí el ordenador que es la única cosa en un estado contrario al caos de mi mundo aguarda la señal encima de uno de esos accesos directos. Un segundo para sumergirnos en la fantasía, el verde campo aguarda impoluto como la primera vez en la que estrenaron el césped en lo que estoy seguro es una foto antigua a juzgar por lo lamentable del mismo predio que alcancé a ver en los minutos previos al comienzo del match. Por esas cosas del libreto predefinido llamado destino las interrupciones comienzan ni bien uno pone una mano sobre el control no llegando a presionar botón alguno hasta unos quince minutos más tarde en los que ha solucionado la anomalía, finalmente el can duerme en el garaje cosa de que deje de aturdirnos con sus ladridos a un enemigo desconocido al otro lado del alambrado. Inicia la disputa por la punta del campeonato, segunda división de una liga regional cualquiera con nombres que son desconocidos para muchos pero para los pocos seguidores resultan heroicos. Conocer la formación de un partido a otro tras tanto tiempo es un dato fundamental en nuestra cultura, aunque al resto le resulte esto algo intrascendente y juren jamás convertirse en seguidores de la escuadra a la que amamos. Pero bueno, las pasiones del ser humano muchas veces son incomprendidas como esto de darle a una pelotita que tan sólo es un gráfico aunque se ve tan agradable. Un nuevo corte en el juego, una de las hojas da de lleno contra el marco arrastrando en su fuga al tarugo que la mantenía sujeta a la pared impidiéndole contemplar el mundo con su vaivén desenfrenado. Veo al regresar a la casa que el partido en la pantalla está detenido, seguro alguna tormenta que viene a lo lejos pero que en este punto se encuentra encima del estadio y un fenómeno parecido achaca a la radio. Quitando la pausa del videojuego logro que el nueve reciba un pase largo yendo cara a cara con el cancerbero, portero, arquero, cuida palos y guardametas según la ocasión, la finta ha salido mal así que el uno que porta la doce se ha quedado con el balón. Un insulto al aire dado que la ocasión no se me presentará tan clara nuevamente, noto también que el agua de los verdes se ha ido enfriando producto de dejar levantada la tapa así que será cuestión de una parálisis momentánea en los acontecimientos. La radio ahora ha detenido el relato, petrificada la escena que sale de la televisión unos cinco minutos que parecen una eternidad hasta que el zumbido emana de la pava pudiendo verter finalmente el líquido en el recipiente. Reanudando el juego así como el relato en la pequeña captadora de estaciones, una serie de toques en el borde del área grande hasta encontrar el hueco, el diez que se filtra sacando un remate cruzado que se incrusta en el ángulo superior izquierdo dejando pagando al golero rival. El sonido en la puerta un rato antes indicando que la otra moradora de la casa ha vuelto para entonar en el comedor el grito sagrado, permitiendo que la repetición en la pantalla de la PC corra mientras observo con los dedos apoyados en la pared el replay del tanto anotado por nuestro equipo aquí en el mundo real y no puedo dejar de notar que se parece tal vez demasiado al gol ficticio que acabo de marcarle al eventual oponente.   

Vigía

Ya el martillo hace tañer la hoja aunque entre golpe y golpe escucha alerta los sonidos que pueden provenir desde el cuarto de al lado, las gruesas paredes se han tornado huecas cuando el bramido resuena desde aquel punto perdido en los mapas de los buscadores de tesoros. Golpe rojo, golpe en frío, ya la espada ha sido forjada y puede dedicarse a mecer ese moisés en el que la llama pequeña resplandece. Los llamados de atención han cesado por el momento, las piezas creadas forran aquellos muros pero en este cuarto únicamente hay pequeñas imágenes de dragones, enanos y algún que otro mago intentando recordar el hechizo para volver a la normalidad a todos esos aldeanos  aunque no suene muy conveniente. Ya  se agita el fuego, los dos ojos se encienden y el cuerno de batalla ocupa su lugar en el pecho, ¡pera, pera hija! que me olvidé esa mamadera en algún lugar de 
la forja y ahora nuestros pasos parecen los de un piel verde corriendo por los pasillos oscuros en busca de la batalla. Uff, ahí está, todo ha vuelto a la normalidad y de esto a tu madre ni una palabra. Ya debe estar al caer allá en lo alto de la torre mutando a la forma humana luego de tanta escaramuza en las tierras que miran al mar. 

Ahora

Después sería una extraña dimensión en el que las cosas se posponen de forma indefinida como si el tiempo fuera eterno, sin darse uno cuenta de que el momento que surge en un instante se marcha por la puerta llamada no lo hice. Es entonces que viene el arrepentimiento, la fábula de cómo hubiera sido si simplemente se lo intentara y uno no se quedara con el pudo ser, las hojas de la historia no escrita que por supuesto no se pondrán amarillas. El fastidio disfrazado de frustración, la sesera despoblada sobre la que los dedos rascan intentando encontrar la respuesta a qué carajo pasó para que estemos en este lugar y una fotografía vetusta en la que ya no reconocemos nuestra propia cara. Así que lo mejor será no andar dejando eso (cualquiera sea el nombre que tenga) para otro momento, porque este último ya se habrá largado al igual que los días que pensábamos que aún teníamos. 

Te extraño

Pese a los años la marca sigue ahí disfrazada de recuerdos pero con forma de estigma en fin, cómo olvidar esas tardes de domingo en que la batalla surgía de una radio llegada a través de un camino de toscas con estadía en Copetonas incluida. O el último mundial que tus ojos contemplaron de principio a fin, la carrera loca para fundirnos en un abrazo el día de ese penal que no se fue a las nubes o la noche del 3 a 2 al Taladro cuando parecía que se nos escapaba. El silencio luego de un 4 a 6 en nuestras narices, chau invicto, chau punta, campeonato, una obra maestra de terror. Y la tarde muy apacible conversando con tu hijo apoyado en el marco de esa ventana que sólo existe en mi memoria que empieza a mostrar ciertos baches, es eso o simplemente el hecho de que cualquiera acumula tonterías así que mejor dejar espacio para cuestiones importantes. Como cada 10 de septiembre a la medianoche en el que cumplimos años juntos pese a que el último festejo fue hace más de veinte años, imposible olvidar ese pequeño detalle que es mejor que andar con aniversarios fúnebres. Tu presencia parece agigantarse con el paso de los días, los cabellos cenicientos, el cigarro que te sigue como si fuera un perro al que tuviste la osadía de sacar de la calle y las manos enormes repletas de marcas, una guerra, un viaje al exilio, las acequias de Vicopisano, la Ribera, Lanús, el taller de bobinados, el sur de la provincia y el Océano infinito igual que las líneas que puedo recordar aunque muchas están ahí en la niebla esperando salir durante la hora de los sueños. Deambulando con las sombras para ser sacudidas por el respirar profundo de la Negra en el garaje, saliendo en cuenta gotas como ese reloj que controla la caída del agua en el depósito aún más oscuro y sirve para empezar a contar ovejas. Luego será cuestión de acordarse si apareciste en uno de los tantos sueños riendo mientras la nave llamada Ana se acercaba al puerto que dejaste atrás medio siglo antes.  

domingo

Quebrados y otros

Amarras

Atracando la barca luego del viaje, un viento se ha vuelto heraldo de la humedad y amaga con seguir varios días más. El otro empuja las nubes lejos pero al rato su tercera personalidad las trae de regreso, apenas un breve pacto con el sol que se mantiene lejos del teatro en el que acostumbra a estar y se aburre allá en lo alto. El beso del viento ha descubierto a la luna en un rincón del firmamento, luego la recubre con una manta blanca el reanudar la marcha esos cúmulos rumbo a la ría.

Quebrados

Con el ojo puesto en una mancha cualquiera no se arregla nada, pero la planilla con el reporte se completa rápido y las hormigas siguen la danza fuera de toda norma, cortando lo que quieran para dejarlo abandonado un rato más tarde. Vino la asesora a cuidar el hormiguero, metió la mano pese a las picaduras para terminar con el informe. La culpa era del jardinero pero el chivo expiatorio porta el rostro de aquel otro que advirtió a esas flores desprovistas de belleza. Nadie reparó en el detalle, en la primavera que se iba para nunca más volver y en los pedazos de vidas destrozadas por la falta de límites.

Sin título

Cada día que lo negaron fue un eslabón más en la cadena que le tocó arrastrar. Con cada señal cajoneada para seguir con el rictus en los labios, mataron un instante de su vida. Escondieron el supuesto problema tras las victorias, asumir cualquier derrota no estaba permitido. Al vigía que pegó el grito lo dejaron abandonado ahí arriba, bien al carajo lo mandaron. Luego reptaron dejando lejos su humanidad, detrás de estanterías y escritorios que formaban la fachada. Un cuarto vacío en el que las risas fueron aplastadas, sonando la pesada cadena cuando el viento no genera esas sombras de fantasmas con las ramas.

Día 8: España

  Dos alargues después vinieron los de rojo, superando en todas las líneas a los Albicelestes que se terminaron quedando con uno menos en ...