Te ves tan tranquila,
un mar en calma antes de la tormenta
contrastando con tu paso
como una vorágine que arrastra las horas
volviéndolas magia pura
y dejando un vació cuando la última
marca del remolino desaparece.
Después la espera vuelve el tiempo
una carga insoportable hasta que
despiertas tan llena de vida,
un nuevo amanecer en nuestras existencias.
Blog del autor ítalo argentino, Piero Fiori. Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina conforme se describe en la página intitulada "Creative Commons".
viernes
Besos
Fue una mezcla de limón y de tequila,
algo tan dulce que aún hoy puedo recordarlo.
Nos quedamos solos en un rincón olvidado
besándonos despacio, algo que no habíamos
probado antes de ese día.
Y luego el mar fue testigo de ese vaivén
de labios encontrados, hasta el momento
en que nos separamos en la noche.
algo tan dulce que aún hoy puedo recordarlo.
Nos quedamos solos en un rincón olvidado
besándonos despacio, algo que no habíamos
probado antes de ese día.
Y luego el mar fue testigo de ese vaivén
de labios encontrados, hasta el momento
en que nos separamos en la noche.
Batalla
El lazo y el martillo
juntos una vez más,
para cabalgar hacia la gloria
en medio de la marea roja
que anunciará éste océano
carmesí al calor de las llamas,
mientras el acero se calienta
anunciando la llegada de una
nueva contienda.
juntos una vez más,
para cabalgar hacia la gloria
en medio de la marea roja
que anunciará éste océano
carmesí al calor de las llamas,
mientras el acero se calienta
anunciando la llegada de una
nueva contienda.
Algo se agitaba
Algo se agitaba dentro,
podría sentirlo más que al frío
de la noche que los cubría.
Sobre ese tronco desgastado
llevaba a cabo el ritual,
observado por un par de ojos
que veían hacia la nada misma.
Moviéndose frenéticamente,
asiendo las cadenas de la carne
una y otra vez , hasta que no fue
más que la espuma del mar
golpeando sobre la arena.
Entonces saciado se alejó
al amanecer, dejando tras de si
un rastro de perdición.
podría sentirlo más que al frío
de la noche que los cubría.
Sobre ese tronco desgastado
llevaba a cabo el ritual,
observado por un par de ojos
que veían hacia la nada misma.
Moviéndose frenéticamente,
asiendo las cadenas de la carne
una y otra vez , hasta que no fue
más que la espuma del mar
golpeando sobre la arena.
Entonces saciado se alejó
al amanecer, dejando tras de si
un rastro de perdición.
10.000 veces 10.000
Diez mil, cuenta hasta allí
tantas veces como sea necesario
pero siempre aparecerá un idiota
a fastidiarlo todo.
En el oasis hallaré paz
pero fuera la arena
recordará el calor de los conflictos.
Y por más que me apretuje la capa
algo se colará entre mis ojos,
golpeando mi alma una vez más.
tantas veces como sea necesario
pero siempre aparecerá un idiota
a fastidiarlo todo.
En el oasis hallaré paz
pero fuera la arena
recordará el calor de los conflictos.
Y por más que me apretuje la capa
algo se colará entre mis ojos,
golpeando mi alma una vez más.
1997
Después de esto no nos veremos tan seguido,
tus palabras aún perduran en mi memoria
y es así como nos hemos dispersado en el viento.
Tras los festejos en un lejano diciembre
nuestros caminos se separaron,
en algún punto existe un monolito recordando
ese momento que queda en el tiempo.
Te veo partir cruzando la entrada de Océano
en una tarde calurosa de enero y esa
es la última imagen que tengo de ti.
Lo demás queda inalterable
hasta el día en el que nos volvamos a ver
y le pongamos rostros cansados
a esta escena llamada existencia.
tus palabras aún perduran en mi memoria
y es así como nos hemos dispersado en el viento.
Tras los festejos en un lejano diciembre
nuestros caminos se separaron,
en algún punto existe un monolito recordando
ese momento que queda en el tiempo.
Te veo partir cruzando la entrada de Océano
en una tarde calurosa de enero y esa
es la última imagen que tengo de ti.
Lo demás queda inalterable
hasta el día en el que nos volvamos a ver
y le pongamos rostros cansados
a esta escena llamada existencia.
93' 97'
Un día nos encontraremos, será como antes o tal vez nos acerquemos un poco
al momento en el que no éramos más que unos mocosos tratando de pasar
pruebas, pegando las piezas del rompecabezas que nos ha planteado esta vida
con lo que teníamos a mano y sonriendo en cada amanecer.
Después todo se torna una diáspora, un éxodo fríamente ejecutado e incluso
el arriero se ha ido a buscar otras pasturas, dejando al viejo can oteando el horizonte
para saber cuándo podrá perseguir a los que se apartan de la manada.
Puedo recordar los rostros, los nombres, las risas y cada cosa que descubrimos,
incluso podría buscar en el fondo de mi memoria para extraer alguna anécdota.
Algo más que volcar aquí.
4 Jinetes
La torre tiembla, el portal hacia el otro lado se ha abierto.
Es hora dejar el bastión, los lazos que nos mantenían
prisioneros se han cortado finalmente.
Afuera la lluvia cae intensa,
la armadura parece estar hecha a medida
y el acero brillante como el primer día.
Cientos de estrellas se han fundido
cuando el blasón dejó la forja,
ahora es tiempo de blandirlo una vez más.
El primero cruza el páramo devastado,
atrás quedan el pantano y el castillo
derruido de una emperatriz tarada.
El segundo viene desde el sur,
sus cascos resuenan sobre los adoquines
de esa ciudad perdida.
Los otros dos cargarán
desde la ciudad del viento,
trayendo una tormenta de martillos
y hierros incandescentes.
Somos los cuatro
nos hemos soltado de cada esquina de éste mundo
para purgarlo definitivamente,
luego beberemos nuestro Malbec.
Tiembla réprobo,
corre a esconderte
dentro de una madriguera
que nuestro fuego no sabe
de muros ni de defensas.
No hay salvación esta noche,
deja que la lluvia lo lave todo
y los cráneos reposen en las picas.
Es hora dejar el bastión, los lazos que nos mantenían
prisioneros se han cortado finalmente.
Afuera la lluvia cae intensa,
la armadura parece estar hecha a medida
y el acero brillante como el primer día.
Cientos de estrellas se han fundido
cuando el blasón dejó la forja,
ahora es tiempo de blandirlo una vez más.
El primero cruza el páramo devastado,
atrás quedan el pantano y el castillo
derruido de una emperatriz tarada.
El segundo viene desde el sur,
sus cascos resuenan sobre los adoquines
de esa ciudad perdida.
Los otros dos cargarán
desde la ciudad del viento,
trayendo una tormenta de martillos
y hierros incandescentes.
Somos los cuatro
nos hemos soltado de cada esquina de éste mundo
para purgarlo definitivamente,
luego beberemos nuestro Malbec.
Tiembla réprobo,
corre a esconderte
dentro de una madriguera
que nuestro fuego no sabe
de muros ni de defensas.
No hay salvación esta noche,
deja que la lluvia lo lave todo
y los cráneos reposen en las picas.
miércoles
Pibes
Los niños corren por las calles
que los adultos dejamos agrietarse,
entre los restos de los árboles
que nos dieron sombra de pequeños
y los despojos que conforman
todo lo que ya no nos sirve.
Vemos al mundo a través
de un cristal opaco,
ellos lo miran con esos dos faroles
inocentes de quienes aún
no han perdido las ansias de jugar.
Y así van las cosas,
artífices de una nación
de la que esperamos no dejarles
sólo los restos de tantos naufragios.
que los adultos dejamos agrietarse,
entre los restos de los árboles
que nos dieron sombra de pequeños
y los despojos que conforman
todo lo que ya no nos sirve.
Vemos al mundo a través
de un cristal opaco,
ellos lo miran con esos dos faroles
inocentes de quienes aún
no han perdido las ansias de jugar.
Y así van las cosas,
artífices de una nación
de la que esperamos no dejarles
sólo los restos de tantos naufragios.
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