Boca no es sólo un equipo, Boca
es una pasión, una religión, una ideología, un club devenido en un
monstruo futbolero cuyo escudo es el cielo. Boca despierta emociones y rabia,
aunque esta última es bien de la contra que no comprende por qué aún seguimos
dando la batallas tras casi cien años en la primera. Los hinchas de Boca no
nacen, se hacen y si fuera que nacen seguro no se dejan poner otros colores que
el azul y oro.
Boca es mística y es historia, no
hay un nombre que sea el mejor jugador de la historia ya que todos hicieron a
Boca y como diría Mollo: ¡Viva Boca Carajo!