lunes

Notas a Galo (original)

Comencé armando ciertas notas entre viaje y viaje dado que las horas de espera me daban el tiempo necesario para ello, considerando los sesenta kilómetros entre el punto de partida y el destino. Pude observar demasiadas veces los rostros de los demás así como el paisaje desdibujado por la niebla dando todo ello lugar a los primeros escritos que se alojaron en una libreta electrónica. Inicié el lento proceso de pasado a un procesador de texto trabajando durante las vacaciones de invierno del 2018 deteniéndome únicamente los domingos. El mes de agosto me encontró sumergido entre las letras de un océano café convirtiendo a la estación de servicios en el campo literario, la máquina con un teclado externo me seguía al igual que mi sombra anhelando un poco del calor de la primavera. En septiembre detuve la marcha para revisar al monstruito que había creado, retomando el argumento a mediados del mes para alcanzar un final (o punto de partida en el oxímoron). Octubre fue el andén de las correcciones finales siendo que ya no podía seguir sosteniendo el asunto más tiempo, no hay peor cosa que dejar un texto durmiendo en una caja así que lo envíe lejos esperando que alguien lo viera pero ello no ocurrió. No por ello debía dejar que la situación me desmoralice, en abril de 2020 con la humanidad recluida decidí colgarlo en Amazon sin expectativa alguna habiendo pulido gran parte de la composición original. La cual queda aquí definitivamente, aunque esto también es relativo, en el sitio que deben ocupar las gotas en el océano donde un puñado de maestros deciden qué es la cultura y descartan la mayoría. ¡Os saludo rompiendo mi pluma!  


Circo

Cortado el boleto los tres se dirigieron al interior de aquel mundo viejo que le sabía nuevo al más pequeño, estando un poco inquieto hasta que las luces se apagaron y la música comenzó. Ahí pidió pasar de mamá a papá, aunque esto durase apenas un instante dado que la persona en la butaca de adelante le tapaba la visión. Fue así que se quedó observando las luces que heredaron a las sombras, viendo que su padre se comía los pochoclos ante el desinterés de mamá. El primero en salir fue un payaso que no tardaría en volver a saltar a escena, llevando a cabo un acto repetido pero que para él era nuevo como mucho de lo que aprendía sin saber, desde que dejó de gatear dándole un dolor de cabeza a más de uno en su camino. Lo siguientes fueron los malabaristas que hicieron danzar a los aros de colores recibiendo diversos aplausos, notando que algunas personas volvían con panchos y papas fritas que para Augusto no tenían nombre pero sí un olor particular. No hacía nada que le permitían probar la comida con sus propias manos, siendo que dejarle el plato de plástico derivaba siempre en aquel aterrizando de emergencia y tiñendo de naranja los azulejos. Su madre se tomaría la cabeza, gesto que aprendió a repetir igual que las rutinas de aquellos artistas itinerantes.

Marejadas y sudestadas

"La sudestada" surgió con motivo del concurso de la librería El gran pez de Mar de Plata y necesitad de una historia se me ocurrió meter en él mismo recipiente a un joven yo, mi pueblo y el túnel submedanal al que la tormenta reciente castigó. El resultado es esta historia publicada recientemente, autopublicación mejor dicho, que encierra a personajes entrañables (pura fantasía por supuesto) y una serie de eventos que los afecta como la sudestada misma. 

Al otro lado de la calle

Cruzando la calle se encuentra el deseo que yace lejos pese a la cercanía. Ha tomado forma entre las harinas y el calor del horno, saliendo todas las mañanas para dejar la vida nueva al resguardo de los afectos. El rostro serio, la cadena que rodea su cuello indicando el alumbramiento reciente y la sonrisa aunque seamos sólo extraños que nos conocemos. 

Notas a Galo (original)

Comencé armando ciertas notas entre viaje y viaje dado que las horas de espera me daban el tiempo necesario para ello, considerando los sese...