Has venido y esto no es un sueño,
nuestras espadas dejaban un rastro rojo,
una escena repetida de otra época.
Todo se ha vuelto negro,
la lluvia viene a lavar las heridas
y los relámpagos son escalofríos
por cosas que es mejor dejar atrás.
Pero en esta noche
cuando el océano rojo se desate
no podré evitar recordar lo que vi
en la mañana cuando combatíamos.
Llamas y desolación sembradas,
un pequeño huía de la devastación
siendo protegido por el mazo
invisible que le arrancó un grito de
agonía al gigante mientras el carro
corría chirriando por el cielo.
El trueno fue una advertencia,
pero la destrucción ya había comenzado
cayendo sobre ellos como el lobo desatado
y dejando gruesas venas blancas
en el horizonte mientras la nave
regresaba hacia el reino del acero.
...
Corre,
los relámpagos te protegen,
los lobos abren paso
hacia ese lugar lejos
de éste conflicto eterno.
La nieve roja es,
ya la nave atracó,
el corcel cabalga,
los ejércitos van tras el
bajando el carro a enfrentar
a la serpiente, mientras
el océano se sacude.
La tierra se parte,
el sol y la luna
borrados de un manotazo
del firmamento, mientras
el dragón cae hacia el fuego
retumbando el trueno,
anunciando el fin.
Entonces descubres que no estás solo,
aquí ella aguarda temerosa tu llegada
como el mundo reconstruido verá
la salida del nuevo sol,
iluminando la noche
una luna nueva.
Y en lo alto el trueno estalla
mientras su portador
hace correr el carro
herencia de su padre.
...
Tomó el sombrero de ala ancha,
exhaló una bocanada de humo
y contempló al nuevo mundo.
La luna joven, hija de la que el lobo engulló, comenzó
a surcar los cielos y los seres de la noche se soltaron.
Leyó la inscripción en el Martillo, aventándolo
hacia el manto oscuro y viendo como un relámpago
anunciaba el regreso a su portador.
Cuando el amanecer llegó
decidió ir a explorar esta tierra renacida,
tal vez aún quedara algo de la antigua magia
de la era de los Aser.
Blog del autor ítalo argentino, Piero Fiori. Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina conforme se describe en la página intitulada "Creative Commons".
sábado
Diario de viaje
He dejado el lecho caliente viendo en la pantalla lejana las fotos de Creta bajo la nieve. Sin pensarlo un segundo tomé el viejo cayado y me dirigí hacia el patio de la casa, en donde la loba se negó a salir por la helada matinal.
Vi hacia el suroeste, invocando el viejo poder que dormía igual que el resto del mundo y todo alrededor cambió súbitamente. La nieve crujió debajo de mis pies, descubriendo como la arena aparecía y se mezclaba como una crema helada.
El sol de la mañana comenzaba a calentar mientras corría por los médanos de mi infancia, el mar lentamente lamía el manto blanco y su espuma se fusionaba con los restos de aquella tormenta.
Incluso llegué a ver a alguien que tomaba fotos, perpetuando el recuerdo, sin embargo la capa gris me protegía de miradas indiscretas. Así estuve aspirando el viento helado del sur, hasta que fue necesario que volviera a casa y para ser precisos con la transportación regresé al mismo lugar al que había ido a parar inicialmente.
La loba estaba recostada en el patio, tras el almuerzo, disfrutando del sol del mediodía y por la puerta trasera se filtraba el olor de la salsa que acompañaría la pasta dominical.
24 de Agosto de 2013: ha nevado en Balneario Reta y me lo he perdido.
Vi hacia el suroeste, invocando el viejo poder que dormía igual que el resto del mundo y todo alrededor cambió súbitamente. La nieve crujió debajo de mis pies, descubriendo como la arena aparecía y se mezclaba como una crema helada.
El sol de la mañana comenzaba a calentar mientras corría por los médanos de mi infancia, el mar lentamente lamía el manto blanco y su espuma se fusionaba con los restos de aquella tormenta.
Incluso llegué a ver a alguien que tomaba fotos, perpetuando el recuerdo, sin embargo la capa gris me protegía de miradas indiscretas. Así estuve aspirando el viento helado del sur, hasta que fue necesario que volviera a casa y para ser precisos con la transportación regresé al mismo lugar al que había ido a parar inicialmente.
La loba estaba recostada en el patio, tras el almuerzo, disfrutando del sol del mediodía y por la puerta trasera se filtraba el olor de la salsa que acompañaría la pasta dominical.
24 de Agosto de 2013: ha nevado en Balneario Reta y me lo he perdido.
Oda
Beber es humano,
así que bebamos
y alcemos las copas
rebosantes de Malbec.
Entonemos un himno de batalla,
para que su eco sea un susurro
en la noche previa a la contienda.
Al amanecer los jinetes cabalgarán
como reyes de metal,
incluso la doncella irá
montando un corcel de hierro.
Y el acero, guardián ciego,
traerá una sonata fría
como la ventisca del sur.
Hasta ese sacerdote pagano,
que anoche cantó con nosotros,
vendrá a lavar sus pecados
en esta última carga
hacia la gloria.
así que bebamos
y alcemos las copas
rebosantes de Malbec.
Entonemos un himno de batalla,
para que su eco sea un susurro
en la noche previa a la contienda.
Al amanecer los jinetes cabalgarán
como reyes de metal,
incluso la doncella irá
montando un corcel de hierro.
Y el acero, guardián ciego,
traerá una sonata fría
como la ventisca del sur.
Hasta ese sacerdote pagano,
que anoche cantó con nosotros,
vendrá a lavar sus pecados
en esta última carga
hacia la gloria.
Grunt
En éste momento, cuando la primavera
finalmente se adueña de noviembre
he asumido lo que soy.
Un gruñón consumado que contrasta
con tu eterna calma, en el discurrir de
todas las tardes que ahora nos pertenecen.
finalmente se adueña de noviembre
he asumido lo que soy.
Un gruñón consumado que contrasta
con tu eterna calma, en el discurrir de
todas las tardes que ahora nos pertenecen.
G.F.
He soñado con un horizonte escarlata
en el que toda la paz se ha ido concentrando,
así que en éste amanecer, cuando ella ha
partido nuevamente, tu imagen ha vuelto a mí.
Desde otro tiempo, en esa casa cuya puerta
tiene su llave afuera, te recuestas sobre la silla
dejando vacía la que está a tu izquierda y sonríes.
Esos cabellos siguen cenicientos igual que la barba
de unos días, ocupando tu enorme presencia
todo aquel rincón, esperando el paso de las estaciones.
en el que toda la paz se ha ido concentrando,
así que en éste amanecer, cuando ella ha
partido nuevamente, tu imagen ha vuelto a mí.
Desde otro tiempo, en esa casa cuya puerta
tiene su llave afuera, te recuestas sobre la silla
dejando vacía la que está a tu izquierda y sonríes.
Esos cabellos siguen cenicientos igual que la barba
de unos días, ocupando tu enorme presencia
todo aquel rincón, esperando el paso de las estaciones.
Costa
Sumergió sus rocosas manos en el enorme estanque
sintiendo el frío que emanaba de éste y los rayos
del sol lo cegaron por un instante.
Luego sopló suavemente sobre los barcos de papel
que se dirigieron presurosos a cruzar el horizonte,
dejando su mundo para ir al encuentro de aquel
que se extendía más allá de la estrella dorada.
Cada barca reflejaba los sueños de los pequeños
que moraban al otro lado, los que habrían de
convertirse en realidad mientras el comenzaba
a sumirse en el letargo del otoño.
…
He nacido donde los Arroyos se juntan,
creciendo entre el rugido del Mar
y la serenidad del Pueblo vecino.
Me adoptó una Costa de Plata
pero una gran parte de mi corazón
le pertenece a alguien que mora
cerca del Quequén.
Así me he vuelto un vagabundo
deslizándome a través de la costa
que bordea el sur y el este,
sabiendo que siempre habrá
un faro que marque el camino
de regreso a casa.
sintiendo el frío que emanaba de éste y los rayos
del sol lo cegaron por un instante.
Luego sopló suavemente sobre los barcos de papel
que se dirigieron presurosos a cruzar el horizonte,
dejando su mundo para ir al encuentro de aquel
que se extendía más allá de la estrella dorada.
Cada barca reflejaba los sueños de los pequeños
que moraban al otro lado, los que habrían de
convertirse en realidad mientras el comenzaba
a sumirse en el letargo del otoño.
…
He nacido donde los Arroyos se juntan,
creciendo entre el rugido del Mar
y la serenidad del Pueblo vecino.
Me adoptó una Costa de Plata
pero una gran parte de mi corazón
le pertenece a alguien que mora
cerca del Quequén.
Así me he vuelto un vagabundo
deslizándome a través de la costa
que bordea el sur y el este,
sabiendo que siempre habrá
un faro que marque el camino
de regreso a casa.
Flor del tiempo
Y allí estaba, viendo una imagen que no debería,
pero cuando la nostalgia invade no hay nada que hacer,
los vidrios de la casa se han tornado opacos
demasiado humo acompaña el lento paso de las horas.
Sentía que había algo, pero como siempre decidió no
explorar más allá de lo que estaba a la vista,
apenas una sonrisa cada vez que se cruzaban.
Recordaba lo hermosa que era,
tanto tiempo había pasado
pero esa era una flor que no se marchitaba
y entonces recordó que ya no tenía veinte años.
El viento del sur le golpeó el rostro,
no sea cosa que se detuviera olvidando
que las barcas estaban por volver.
pero cuando la nostalgia invade no hay nada que hacer,
los vidrios de la casa se han tornado opacos
demasiado humo acompaña el lento paso de las horas.
Sentía que había algo, pero como siempre decidió no
explorar más allá de lo que estaba a la vista,
apenas una sonrisa cada vez que se cruzaban.
Recordaba lo hermosa que era,
tanto tiempo había pasado
pero esa era una flor que no se marchitaba
y entonces recordó que ya no tenía veinte años.
El viento del sur le golpeó el rostro,
no sea cosa que se detuviera olvidando
que las barcas estaban por volver.
Deshilachando la pelota de trapo
Tenía diez años y pegaba mi oído a la radio, la señal llegaba desde la lejana Italia. El gol de Alemania me llenó de tristeza, tal vez ha sido una de las cosas que más sufrí en mi vida (al menos en el plano deportivo).
El triunfo germano fue una muestra de la victoria del capitalismo sobre el comunismo, de cómo el muro cae y el comercio termina manchando la pelota.
Cuatro años más tarde un jugador colombiano convertía un fatídico tanto en contra de su propio arco y sellaba su destino.
Colombia no podía ganarle a la selección anfitriona, era impensada una victoria en los territorios del Tío Sam.
Otros cuatro años más, ya sabíamos de antemano quien sería el campeón, hasta ese momento no conocía el nombre de Platini.
El sparring en la final sería el tetracampeón del mundo, un perfecto montaje para que el gallo cante victoria.
Un viaje por Asía, cuatro años más tarde, había que devolver las cosas a su lugar. Una falta simulada contra Turquía, los goles anulados a Bélgica, Italia y el arquero coreano que por poco no se va hasta el borde del aérea en los penales contra España.
La figura invitada de la final fue Alemania, el delantero brasilero no estaba tan gordo.
Apuestas, escándalos, hay que acallar a la prensa. Nada mejor que un campeonato para la azzurra, de esa forma se manda al descenso a los de Torino y se salva del fuego al equipo de Silvio.
Los jueces no se equivocan, al que le cobró un penal inexistente en contra a los australianos lo premiaron con un lugar en la final.
Y la frutilla del postre, un elefante rojo encima de un árbol. ¿Quién miraría una liga que solo tiene dos equipos jugando entre sí a lo largo de treinta y picos de fechas?.
A los alemanes, actores principales de éste relato, les faltó cabecear en contra de su propio arco. Pero para eso estaba Carles, con sombrero, levita y capa, metiendo un soberbio cabezazo que deposito al elefante rojo en la final contra el Fútbol Club Máxima.
Ahora sí, todos a mirar la mierda de la liga auspiciada por un banco. El mismo que le puso cuatro letras enormes a Boca y a River, parte de un conjunto de instituciones que en los momentos difíciles se han quedado con fondos ajenos.
Hay cosas que no tienen precio, para todo lo demás está la Federación Internacional de Fraude Asociado montando el espectáculo y digitando al campeón.
Varios dígitos, método democrático por excelencia.
Océano
El pueblo se queda atrás pero presente en cada paso,
la casa, Shu y los recuerdos de mi infancia
guardados en el cofre de éste hermoso lugar.
Los lazos de sangre son los que hacen
que la distancia muchas veces se vuelva
un trago amargo o un dulce momento cuando el
viento sople desde el este en La Costa,
la misma brisa que agitó al árbol que duerme
cerca de la Cueva del Tigre, vigilante de nuestros
pasos sobre el Quequén Salado.
Reta se ve tan pequeño y tan inmenso en el corazón,
como si se hubiera tomado el trabajo de enredarse
en lo más profundo del alma, para que nunca jamás
podamos liberarnos del hechizo que vertió
sobre cada uno de los que hemos y aún amamos
éste pequeño lugar llamado Océano.
…
Si olvidara de dónde vengo
condenaría a mi alma a naufragar,
dejando atrás las calles de tosca
y la brisa sobre los médanos
que le susurra al mar,
agitando los tamariscos
sobre la inmensa paz de Océano.
la casa, Shu y los recuerdos de mi infancia
guardados en el cofre de éste hermoso lugar.
Los lazos de sangre son los que hacen
que la distancia muchas veces se vuelva
un trago amargo o un dulce momento cuando el
viento sople desde el este en La Costa,
la misma brisa que agitó al árbol que duerme
cerca de la Cueva del Tigre, vigilante de nuestros
pasos sobre el Quequén Salado.
Reta se ve tan pequeño y tan inmenso en el corazón,
como si se hubiera tomado el trabajo de enredarse
en lo más profundo del alma, para que nunca jamás
podamos liberarnos del hechizo que vertió
sobre cada uno de los que hemos y aún amamos
éste pequeño lugar llamado Océano.
…
Si olvidara de dónde vengo
condenaría a mi alma a naufragar,
dejando atrás las calles de tosca
y la brisa sobre los médanos
que le susurra al mar,
agitando los tamariscos
sobre la inmensa paz de Océano.
Vid
Levantemos las copas
que el vino viene desde el cielo,
en forma de lluvia ha de humedecer
las gargantas de más de un testeador
de la vid, que nos ha de sumergir en
más de un sueño aunque algunos
somos moradores asiduos de ese mundo.
Vid que es vida, purpura, violeta,
tormentosa y pasional como pocas,
tanto como el corazón de una mujer
que ama de la única forma posible:
sin ningún límite, aún con riesgo
de ser tachada de loca.
Vid, musa de todas mis pasiones
que hoy se han de desencadenar
como todas las veces una vez al año.
O varias veces.
que el vino viene desde el cielo,
en forma de lluvia ha de humedecer
las gargantas de más de un testeador
de la vid, que nos ha de sumergir en
más de un sueño aunque algunos
somos moradores asiduos de ese mundo.
Vid que es vida, purpura, violeta,
tormentosa y pasional como pocas,
tanto como el corazón de una mujer
que ama de la única forma posible:
sin ningún límite, aún con riesgo
de ser tachada de loca.
Vid, musa de todas mis pasiones
que hoy se han de desencadenar
como todas las veces una vez al año.
O varias veces.
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