lunes

Escalera

Todo lo que se echa a perder con el tiempo excepto el recuerdo de nuestra existencia plasmado en aquel al que hemos ayudado de una forma cualquiera, con retazos de nuestras horas dado que es lo único acotado y ese que muchas veces no está disponible por andar cargando pesos innecesarios a través de un camino empedrado, la única muestra de alguna que otra existencia que se deshizo igual que esos bustos en tributo a ídolos de carne y hueso. Si aquello que uno llega a tener por un instante, aquel en él que se encuentra respirando, no sirve para dejar una marca en los demás que implique un cambio en la situación que viven pues habremos desperdiciado la oportunidad. Intentando en la mayoría de los casos despeñar al que viene al lado todo el camino cuando el brillo en la cima te engaña pensando que la fortuna se encuentra ahí, no importa cuántos rostros tengan que irse antes del buen día empujados por la ira que invade a quién encontró una excusa en eso de trepar dejando atrás el destino escrito por fuerzas que son superiores a los simples mortales. Entonces un manotazo lo arroja lejos, sintiendo el temor en la caída a un pozo profundo repleto de los pecados cometidos en esto de subir pisando a los otros y descubriendo que únicamente ahí abajo en el frío eterno existe un camino que da vueltas a esa montaña sobre la que se desarrolla la vida de la humanidad. Teniendo que conformarse con maldecir en vano, la luz solar no llega ahí abajo únicamente las tinieblas y esos fuegos encendidos por almas que usan los harapos de sus ricas túnicas para poder iniciar las fogatas, empujándose para rodar cuesta abajo hasta los abismos del infierno que los aguarda. En el purgatorio no entendieron el mensaje, la escalera cuyos peldaños yacen labrados en la roca se volverá luminosa cuando lo malo haya abandonado el alma de aquel que aguarda una última oportunidad, penitente que comienza a subir rumbo a ese sitio celeste viendo las cascadas que se precipitan sobre la tierra en la que la primavera acontece.

 

domingo

Arcades

Ante la pregunta molesta de la sociedad que insiste con sus estereotipos intentando que no nos apartemos de la casilla he tenido que responder ¡Vengo a jugar!  ¿Qué otra cosa más se puede hacer en un salón repleto de obras de arte? Debería preguntarse lo qué se encuentra haciendo en ese lugar lleno de historias que llaman a retomar las horas olvidadas por tener que volvernos aportadores seriales al mantenimiento de la estructura que no duda en criticar,  tildando de desviada la conducta de aquellos que ya no peinan canas por habérseles volado las chapas que les quedaban y deberían en su caso estar en la fila de espectadores de la cancha de bochas o las rondas de naipes que esconden mentiras, si a esa altura recuerdo alguna. Pero no, he venido a conquistar, a aceptar el reto, a intentar no pincharme en la curva en la que el erizo reposa sobre el muro y encima tiene cartelera propia en el cine de enfrente. Puedo detenerme en la peatonal a contemplar al mundo deambular esperando que el reloj con esos fuegos dorados se encienda y la galaxia explote, los demás seguirán su camino ignorando el llamado de la batalla. El balón se eleva por los cielos haciendo inútil la estirada del portero que juega siempre adelantado, curioso que les ocurra lo mismo a todas las escuadras, un beso a la red que contiene la pasión de la esfera con gajos negros y blancos. La hinchada corea el nombre del once que ha metido ese gol, la de afuera del estadio grita tan fuerte que eclipsa esos cánticos que sólo resuenan en los oídos del veterano jugador número 1 al que la ausencia de la ranura correspondiente no le ha impedido tomar el control de la eterna Azzurra. Después los resultados pueden o no llegar, el empate como buenos perdedores nos dejará a afuera a los dos así que la victoria únicamente es lo que queda aunque ya la conozcamos tanto menos que a la derrota. Un par de créditos, dependiendo del juego, duermen en un estuche que emula el antiguo control de otro monstruo que descansa en las tardes del verano lejano, esperando el momento en que el cartucho sea insertado y nos abramos paso por esos niveles cuya salida requiere detener a toda la flota enemiga que volverá en la siguiente ocasión. Igual que el anónimo que se ha ido hacia el mar esperando que la nave lo lleve a otro puerto, la tarde se ha vuelto noche envuelto en esos sueños sonoros repletos de recuerdos y sensaciones. Así que he venido a jugar, no sé qué estás haciendo vos acá pero la mía es una misión secreta consistente en llegar a esa máquina que resplandece por encima de las demás y dejar la ficha en su seno que obra de fuente de los deseos. Un crédito más, sólo uno más. ¡Estoy en una misión para vencer al FC SEGA, pagano!

 

 

  



Costa Atlántica, ahí en donde Scorpion reconstruye la historia del torneo mortal.


jueves

Escritura


En la oralidad uno puede evadir ciertos obstáculos pero al tener que plasmar una idea sobre el papel queda prisionero de las palabras como si fuera una bestia llevándote a la rastra por un laberinto para terminar descubriendo que el monstruo es uno mismo con una máscara. La trampa está preparada, sortearla depende de la preparación traducida en una guía que nos acompaña un rato del camino para luego alejarse susurrando entre los árboles, que ahora sabemos son tales. Una composición a lo largo de la escalera que precede al laberinto, cada escalón tiene una descripción diferente que nos lleva cierto momento de ese viaje hasta dar con el objetivo de la misión abandonando la montura muy atrás en la noche. Un giro a la izquierda, después derecho hasta el siguiente cruce en el que una flecha nos indica la dirección incorrecta, brújula que gira enloquecida sin poder hallar su norte aunque tras pensarlo un rato no es necesaria. Ninguna de esas señales engañosas pueden evitar la conclusión del capítulo, el riesgo existe por habernos lanzados a recorrer ese campo que podría verse de otra forma y luego de llegar al centro del mismo veremos que únicamente hay un camino delante. Este se forma con cada paso que demos iluminado por el trazo de esa historia que se escribe en los rincones, en los momentos de quietud en este viaje sin línea de llegada que significa existir. Un leño más vuela al fuego trayendo con los chispazos recuerdos que se enfrían perdiéndose en el cosmos, pronto otro de los escalones contendrá esa historia con ciertas variaciones acorde a la manera en la que recordemos influenciada por los estados de ánimos. Después el cuaderno queda a un costado, resguardecido de las inclemencias en el morral que ha tomado formas diversas como compañero de viajes que por inseparable espera ahí al lado de la fogata que las páginas blancas se tornen un mapa nuevo. Dobladas, remarcadas las ideas antes de salir a batallar, forjadas con golpes y risas, las huellas del descubrimiento quedan sobre el polvo del camino mientras el toro da vueltas en círculos extraviado en su propia casa sin poder darle sentido a las indicaciones. La presa se ha escapado porque alguien le ha enseñado a pensar, su nombre es un anónimo más que no verá la obra completa dado que esta se extiende en el infinito.

viernes

Verano


MDQ
De regreso a La Perla del Atlántico, luego de casi un año que no nos dejó respiro. La vida nueva en la renovación de las fachadas, la plaza por repetición se ve diferente anidando bajo los árboles a toda una generación que ha de cubrir las huellas de la nuestra y esta se aleja de la escena menguando como esa danza de luces y sombras.

PLAZA
Quién diría que un día me encontraría al otro lado de la plaza, viendo correr a las personas para escapar de la repetición y de la balacera que desata la lluvia. Apenas es una avenida la que se interpone, sin semáforo o senda peatonal que permita el cruce.
Se quedó al otro lado el pibe y el entrado en años deambula protestando por las baldosas fuera de lugar, antes trampolín de sueños y de las gotas prisioneras luego del chaparrón. Actualmente yendo a la molienda de los recuerdos que vuelven cuando deambulo por aquí.

PERSÉFONE
Oh Perséfone tú que te contentas con ver a los amantes pasar frente al trono oscuro que ocupas conformándote con algún que otro monosílabo cuando un alma extraviada te pregunta si en esa dirección quedan los Campos Elíseos, sabiendo que para llegar ahí hace falta poseer la luz de Febo que por motivos desconocidos se niega a alumbrar el camino de los que transitan allí, iluminándose estos con el fuego fatuo y la desesperación de las sombras vueltas esperanza. Un día verás pasar a los dioses en procesión y te unirás a ellos dejando a Hades consternado ya que no quedarán almas que esperar.

 

  

 

 

   

 

 

 


 


jueves

Microrrelato: Agua


Uno debe simplemente adaptarse a ciertas cuestiones igual que la marea besando en ciertos momentos las rocas en la playa para luego contentarse con esperar el momento en el que regresará a manchar la falda pétrea, adaptándose a la forma de la superficie nueva tras los años de desgaste que culmina con un templo a la arena ahí abajo que se une por siempre al océano. Entonces el silencio apenas interrumpido por el oleaje que rugirá en los momentos de gloria para apaciguarse durante las noches templadas del  estío, en tanto que en el invierno desafía poderoso a la helada.


Primavera (Farfalla)


Era una estrella, solitaria y fría, pero sólo en apariencia porque si uno lograba verla de cerca descubriría que estaba rodeada de vida. Todo parecía girar en torno a ella, sin embargo no era más que un plan bien elaborado de funcionamiento de las cosas. Los satélites llevaban las comunicaciones al resto de los planetas que procuraban acercarse a esa fuente de vida, el tráfico aumentaba con el correr de las horas. Las autopistas se colapsaban de vehículos transportando cargas, las aeronaves surcaban los cielos reflejando cientos de colores, las personas seguían viendo hacia abajo. Una extraña costumbre de mirarse el ombligo y los pies, lo que ocurría en las alturas parecía no importarles dado que su mundo estaba justo en la superficie. En cambio el ego si sabía de andar por las alturas sin marearse innecesariamente, otros habían intentado llegar bien arriba para estrellarse ante la empresa imponente en la que invirtieron miles de recursos. Ahora eran simplemente polvo convertido en olvido en alguna parte de los desiertos que presentaba esa tierra, aunque en otros lados el verde seguía resaltando en todo su esplendor. La actriz principal era una margarita blanca rodeada de abejas que llevaban mensajes de una punta a la otra, en tanto las mariposas se calzaban toda la paleta de colores para pintar ese día primaveral. Primavera, la estación en la que la vida vuelve a brillar sobre la faz de la tierra desterrando al frío invierno aunque al principio éste venga con su plan siniestro. Aún hay ciertas heladas por la mañana pero enseguida el sol se ocupa de ellas, el viento ya transmite una brisa suave y cálida, la que se cuela por la ventana en tanto los dedos se desplazan sobre el teclado. La música de afuera no se compara con la que hay adentro, no son más que sonidos grabados para ser repetidos día tras día, la sinfónica exterior es mucho más variable según se dé la ocasión. En medio de este concierto los seres vivos exhiben su repertorio, aunque el humano se dedique a documentar el momento para mostrárselo a los demás desde atrás de un cristal que justo a media mañana se hace pedazos. Ahora el internauta debe resignarse a abrir la ventana dejando que la luz entre, deberá seguir el viaje sin la brújula que le habían obsequiado en su cumpleaños y esperar que todo vaya bien. Tal vez sea el momento de llevar esas notas a otra parte, justo cerca del curso de agua que demuestra la forma en la que la existencia fluye hacia un destino incierto. Mejor disfrutar el viaje que esperar a que te lo cuenten, pateando las pequeñas piedras que han quedado sobre el camino de tosca y silbando una melodía ruidosa. Eso hará juego con la pista que en este momento entonan las abejas ocupadas, zumbando entre las flores, meciéndose las ramas de los árboles reverdecidos y creciendo la vida como en cada estación similar.

Reta, 90 años

Puedo decir sin temor a avergonzarme que te amo profundamente, que bajo tus calles de tosca guardas los raspones que me propinaste pero también las alegrías y en cierta forma las tristezas como consecuencia, por esas voces que el océano registró en su paso por tus tardes que se vuelven silenciosas cada vez que un alma deja éste plano. Los monolitos dan cuenta de ello, descendiendo los médanos como extensión de esa fuerza poderosa en tus costas a darle una caricia al recuerdo, sacándole brillo a la memoria en épocas en la que se olvida fácil. Siento aún la frescura de las noches del verano pulsando botones de colores, el rugido que viene desde atrás del muro como si fuera un león marcando que aún existe tanto como tú mi querido pueblo. Que mis días tengan siempre un poco de vos para en un momento lejano, espero, fundirnos en un abrazo en ese lugar en el que el sol emerge y naufraga en el horizonte.

 

Antes, durante y por siempre.

sábado

Warcraft (23/11/1994 - 23/11/2019)

Estamos listos, es el sábado en él que chocarán nuestras estrategias una vez más traídas por los recuerdos que al igual que la montura del guerrero poderoso es etérea y por ende todos ellos imperecederos. Los días aguardando el reencuentro de los hermanos en un plano alejado del físico, de todos esos problemas que no eran tales, mucho menos los son los que ahora nos toca enfrentar en la distancia. En una esquina de esa ciudad a la que se le da por esconderse cada tanto tras la niebla se producirá la batalla, incluso esa cortina se trasladará al interior del cuarto en él que nuestras manos cual titiriteros darán las instrucciones a las huestes elegidas en muchas ocasiones para ir a formar parte del Valhalla o un pozo oscuro en la dimensión del olvido, el sueño esmeralda dirían aquellos que no han visto la luz de la tierra de los dioses. Pero por arte de magia o al menos eso nos gusta creer estarán allí cuando alguien arme nuevamente la escaramuza, incluido el mago sanguinario escondido en la comodidad de un pabellón de torres que combinan saetas, cañones y la energía arcana. Cada cierto tiempo invoca un fénix para que le haga compañía, los orcos hartos de ver arder sus catapultas aguardan lejos la oportunidad de revolear la red para terminar con esa peste ígnea, antes de que los nigromantes vengan a alzar a sus lacayos de los restos de todos los caídos y el joven aprendiz de espíritu taurino no entienda qué fue lo ocurrido. Para colmo los brujos traen algún que otro mago famélico, él que a juzgar por la apariencia muestra un exceso de calcio al igual que magia que provoca la huida del toro olvidando la disipación, para colmo las catapultas en un ataque de heroísmo han cruzado entre medio de todo el ejército oscuro quedando nomás maderas humeantes. La horda retrocede a buscar campos de contienda un poco más amenos,  recuperando la gloria y el honor que quedaron con ese escudo arrojado al suelo cuando el dragón despejó la llanura poniéndole fin al día. Será la próxima vez, repetida la oportunidad por las últimas décadas, recordando mapas, objetos y resultados luego de los arduos entrenamientos para pulir las habilidades. Una excusa perfecta, escapar a la realidad rutinaria que nos atrapa como una bestia de las profundidades intentando que la antorcha que sostenemos ya no brille, pero el guerrero emergerá victorioso a buscar la gresca. Cuatro al oro, uno en el altar yendo luego a la mina, un peón ve la orden de salida rumbo a una madriguera, el estandarte se mueve un par de pasos a la derecha señalando la barraca, ambos a recoger madera uniéndose a la cuadrilla de trabajo compuesta de siete miembros. Jefe tauren primero preparando el pisotón, detrás de él un joven grunt que es igual a todos sus ancestros que han salidos clamando “Mi vida por la horda” rumbo a ese punto verde en el mapa, por siempre hacia la batalla.


¡Felices 25 años Warcraft!

domingo

Fragmentos del hechizo


El borrador fue un cuaderno lleno de sensaciones, luego se volvió un diario de vida que arrancaba con un viaje a lo desconocido. Al leer las crónicas nuevamente podía percibir ciertos sentimientos arraigados entre esas líneas, son como versos que parecen dormidos pero con un poco de motivación brillan incandescentemente. Ahí el óxido cae dejando ver que las palabras son las llamas de esta civilización, más fuertes que cualquier defensa armada y con la mejor potencia de fuego. La idea de cometer un error me aterra hasta los huesos, equivocarme en una fecha o un nombre me suena a fracaso pero peor es el hecho de que al otro no le genere nada la lectura de un texto. Necesariamente uno se vuelve parte de esas letras que necesitan el agua de la lectura, aparte del hecho de que alguien más con su imaginación recree la historia contada. Así el significado de la narración cambia por completo, siendo interpretada de diferentes formas y dando lugar a una obra nueva. El autor de ese primer capítulo es ahora un desconocido, los personajes se limitarían a ignorarlo mientras tratan de ver qué papel le ha sido asignado. Hacen falta creadores, legiones de ellos que empapelen los espacios vacíos y desalojen la pereza que ha reducido todo a fragmentos de sílabas. Es necesario erradicar los horrores ortográficos y las incoherencias gramaticales, ello se logra únicamente con trabajo, trabajando de forma incesante para poder pulir el método. La otra parte de la receta, no menos importante, es la lectura de cualquier fuente que implique acrecentar la riqueza del acervo lingüístico hasta que uno se vuelve una máquina de derribar muros. Las excusas para no hacer esto implicarán necesariamente una mutación aún más grande de los vocablos, convirtiéndolos en sombras de un pasado que será expuesto como mejor pero sin haber hecho absolutamente nada por evitar que el barco encalle. Así que a escribir, todos esos márgenes que quedan vacíos al final del año deben ser cubiertos, bastarán unas cuantas odas que se crucen como en un crucigrama generando un mosaico literario. Ocupando los bordes de esas boletas que se guardan indicando que hemos contribuido con el colector de impuestos aparte de detener la hemorragia hídrica que se escondió todo el invierno en un subterfugio equivalente a la napa alta. Escribiendo entre las briznas que el sol ha secado, descubriendo al rastrillar que abajo hay un mundo lleno de vida sobre el que debe brillar la luz al descubrir la creación de las letras. Dejándole un mensaje al mar en la arena, lo que hará que se apure para llegar hasta ese lugar de la playa dándole un abrazo y respondiéndonos con su canción incesante durante las noches frías en las que su voz es la única que no se detiene. Si el océano no se da prisa el viento con la ayuda del sol dejará el mensaje cubierto, hasta que finalmente una sudestada le permita al azul poder acceder a ese tesoro oculto en la arena. Hasta entonces la historia queda sepultada esperando que el manuscrito sea leído por el curioso, quien se volverá un cronista ávido del conocimiento que se encierra detrás de todas esas metáforas. Bastará con repetir el ejercicio cada mañana hasta la siguiente vez que veamos al bibliotecario o a nuestro guía ilustre en medio de esa pequeña cosa llamada librería, la que hoy ofrece tres volúmenes gratis pero nadie repara en ello. Los ojos se perderán en los mensajes que van cuadra abajo igual que la dirección de esa calle, pero no hay que dejar a un lado las esperanzas. 

jueves

Viendo - Basura - Enredadera


Viendo

Hubo un tiempo en el que uno levantaba la vista del café para ver alrededor, no concentrando la vista sólo en la inmediatez de un mensaje que ha pasado por cientos de dispositivos en una suerte de trasto gastado que no debería estar brillando bajo el sol. Cosas de estos días así que puedo ver por un instante los rostros ajenos, tomando nota de aquella existencia cansada que tras un breve descanso inicia la lectura de un texto al que la máquina le ha dejado una raya semejante a brea sobre el camino renovado.

Basura

Los nacos duelen de andar deambulando para llevar el mango, en ocasiones no alcanza con ello viendo a los bastardos llenarse la boca de promesas en tanto calculan las ganancias y los asnos aplauden habiendo cambiado lo gris por aserrín, producto de hipotecar su futuro por un momento en el que degustaron lo que les pertenece por nacimiento y los revolucionarios viven en departamentos lujosos usando un discurso viejo, vetusto, que no deja ocultar lo inútil de su existencia. Si tuvieran la manija serían tanto más peor que los otros, aunque esto no es consuelo.

Enredadera

Empecé a ver el mundo de otra manera con el paso de la vida, mientras yacía ocupado en cuestiones diarias noté el alejamiento entre las personas. Situaciones que se volvieron un estado imperturbable, palabras que ya no se pronunciaron y momentos no compartidos. Como si se tratara de criaturas extrañas simplemente vivimos en la misma tierra pero hay un abismo invisible, los puentes se han quedado para otras situaciones por lo visto. El sol de noviembre le pega a la pared descascarada, la enredadera ya hizo su trabajo sobre el muro que empieza a mostrar los signos del agrietamiento. Lo cubrió con su vegetal cuerpo drenando las fuerzas, tomando la totalidad de la humedad que en las noches le llegaba y engañándolo con una oscuridad eterna. Ya el sol no sale para ti, duerme en el olvido de esta humanidad a la que no le dejo ver sus cimientos y me alimento de la ciega creencia de que lo único importante es el hoy. No tendrán tiempo de ver estas cicatrices que te he hecho, olvidan fácil así que no existe el antes o en su caso se reduce a pedazos de instantes que pronto terminan desechados. En ocasiones alguien mira debajo de la superficie notando que la jungla verde es infinita, por supuesto que algún loco intenta tocar el ladrillo gris que vengo reduciendo a polvo hace décadas. Pero enseguida se convencen de lo inútil de la obra continuando calle abajo hacia Marano, ahí pueden decidir entre el mar o la zanja profunda llena de más tentáculos verdes que atrapan cualquier pedazo de vida que ande hundiéndose. En caso de optar por volver aquí los espero para reír en lo que hacia afuera parece un estremecimiento producto del viento.
No recuerdan nada.  

Boca Juniors

Boca no es sólo un equipo, Boca es una pasión, una religión, una ideología, un club devenido en un monstruo futbolero cuyo escudo es el ciel...