Los días del verano se volvieron una extensión del otoño, en forma
anticipada y así nos hemos acostumbrado a la eternidad del viento soltándonos
su canción entre los pinos. La misma que escuchamos en Océano al regresar tras
dos años, buscando entre las olas los restos de una embarcación que sirve de
monolito a los que han partido ya. Un rostro nuevo observa por primera vez esas
olas y estas playas, continuando en él nuestra historia.
sábado
Verano 25
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