¿Vale la pena todo esto?
La respuesta sería no y sin embargo lo seguimos haciendo.
¿Entonces?
Es como no querer hacer nada e intentar concretar todo al mismo tiempo.
¿Todo y nada?
Dos conceptos que parecen contraponerse pero en realidad son lo mismo
¿No entiendo?
Por supuesto que no, volvemos a la respuesta inicial. Ese no debería estar prohibido en ciertas ocasiones y simplemente decir lo contrario.
¿Sí?
En tono interrogativo, esperaba una afirmación.
Sí.
¡Más fuerte! Que los demás te oigan.
Pero a ellos no les importa lo que hago. Viven a su modo y yo al mismo.
Es el mismo modo en todo caso, lo único que parecemos diferentes pero en la génesis somos exactamente iguales.
Sigo sin entender.
No importa, por lo menos es un atisbo de comprensión. Más de lo que logramos viendo a veintidós tipos corriendo tras el balón.
Blog del autor ítalo argentino, Piero Fiori. Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina conforme se describe en la página intitulada "Creative Commons".
martes
lunes
Meteorológa
Una vuelta más y estaría en el lugar, esos dos árboles se veían lejanos cuando dobló la primera esquina. Ya la tormenta comenzaba a sentirse al menos para ella, los humanos se encontraban inmersos a sus habituales quehaceres y no le daban ninguna importancia al heraldo que se desataba sonando su eterno silbido.
Dobló la última de las esquinas pasando rauda al lado de los restos del asado del domingo y buscó refugio bajo el alero, golpeando su cuerpo contra la puerta desgastada por el sol.
El viejo Pierre debió escuchar ese sonido dado que unos instantes más tarde se encontró con él e introduciéndose a la casa se dirigió hacia el garaje, buscando refugio debajo del vehículo.
En la televisión recién empezaban a anunciar la tormenta que venía.
domingo
Función
Cinco minutos antes mientras Laura elegía con qué acompañar aquella velada, una madre retaba a su hijo quien no cesaba en su asedio a la góndola de golosinas.
El viento costero apuraba el paso de los habitantes de aquella ciudad, mejor buscar refugio de la borrasca que llegaba desde el este.
Pero eso a ella no parecía importarle, pasó al lado de la mujer quien se empeñaba aún en mantener a raya a su pequeño vástago.
Se sentó fuera del viejo cine, la ventisca agitó sus cabellos y antes de que pudiera darse cuenta la botella de gaseosa estaba rodando por debajo del vetusto banco.
En ese instante una mano pequeña se apoderó de uno de los chocolates que estaban sobre la banca, mientras Laura de espalda trataba de recuperar el envase que parecía una barca zarandeada por el mar.
Dos transeúntes advirtieron esto, pero no se detuvieron y mucho menos ella que tras recoger la botella se encaminó hacia la sala del cine.
Le entregó el único boleto al acomodador y se perdió en las fauces de la bestia roja, la última función de la noche era con subtítulos.
miércoles
Extraño lunes
Me sumí en el mundo de Morfeo y el sol se fue a pasear a otros lares cuando desperté, no hay nada peor que la ausencia que se nota cuando nunca se le dio el valor necesario.
Alcancé a ver los efectos de ese adiós por entre la copa de los árboles, una caricia en mi rostro afiebrado mientras el viento me daba una bofetada y un mar de lágrimas se escurrían disfrazadas de resfrío.
Quise quedarme con el recuerdo del último rayo que se filtraba por el oeste pero pronto me dormí una vez más y al amanecer ya estabas de vuelta renovado, igual que yo en este extraño lunes.
Nada de prisas, sólo el café de la mañana y un poco de música que ocupe el lugar que dejamos vacío con eso a lo que llamamos rutina.
domingo
Szia
Tengo que dejarte ir, juré que no derramaría una lágrima pero la lluvia ha venido y mis ojos parecen arenosos.
Parece tan fácil, sólo debo seguir adelante y ya. Que los truenos resuenen por encima de esos árboles que te han visto correr libre al fin.
Dejando un surco en el que el pasto no volverá a crecer, una marca en la memoria que hoy he tenido que embriagar para dejar de sentir el único sentimiento que tengo ahora.
Dolor, eso se puede mitigar con noches que pasan raudas pero dejan en el alma marca tal como tus pasos sobre el patio de nuestra casa.
Eterna guardiana de las tardes que se pasaron de prisa para que ahora sean un recuerdo.
Hasta la próxima vez en que nos volvamos a ver.
Parece tan fácil, sólo debo seguir adelante y ya. Que los truenos resuenen por encima de esos árboles que te han visto correr libre al fin.
Dejando un surco en el que el pasto no volverá a crecer, una marca en la memoria que hoy he tenido que embriagar para dejar de sentir el único sentimiento que tengo ahora.
Dolor, eso se puede mitigar con noches que pasan raudas pero dejan en el alma marca tal como tus pasos sobre el patio de nuestra casa.
Eterna guardiana de las tardes que se pasaron de prisa para que ahora sean un recuerdo.
Hasta la próxima vez en que nos volvamos a ver.
miércoles
Sueño extraño
Soñé, aunque no siempre hace falta estar dormido para ello,
el mundo era un inmenso estadio de fútbol y sus protagonistas
vestían de rojo o de azul, así las cosas se dividían en forma
irreconciliable como si una aún más extraña fuerza marcara
que las cosas debían seguir esos derroteros.
El arbitro se asemejaba a muchos de los que deben impartir justicia,
falsa forma de llamar a algo justo e imparcial cuando se empecinaba
en cortar el juego cada vez que encontraba uno de esos billetes
de un millón en el campo de juego. De qué parte de la tribuna venían
no importaba, era suficientemente milagroso encontrarlos
y dado que se trataba de una transmisión gratuita no tributaban,
otra utopía onírica ante los hechos reales.
Al final el juego terminaba empatado, las disputas continuaban
en las gradas en lo que no era otra cosa más que una sociedad
dividida mientras los de abajo eran aclamados por unos cuantos
flashes aduladores y elevados a la condición de dioses.
Cuando el campo de juego yacía vacío empezaba la desconcentración
de la masa bárbara, mediante el conocido método de desalojo forzoso
o garrote vil de parte de la otra porción marginal de la comunidad,
ancho de basto puesto a disposición del poder de turno
que vivía de las miserias de este o de algo de lo que sobraba
en la repartija de excesos y pobreza legalizada.
Al final todos convergían en el Honky Tonk, un bar de mala
reputación atendido por el viejo Ian, quien sin más trámites
les aportaba suficiente de eso llamado Alma para mantenerlos
felices y ver como todos ellos, arbitro, jugadores, dirigentes,
cuerpos de seguridad, aduladores y alguno que andaba en campaña
se juntaban mientras afuera los hinchas seguían peleándose
sin sentido alguno.
el mundo era un inmenso estadio de fútbol y sus protagonistas
vestían de rojo o de azul, así las cosas se dividían en forma
irreconciliable como si una aún más extraña fuerza marcara
que las cosas debían seguir esos derroteros.
El arbitro se asemejaba a muchos de los que deben impartir justicia,
falsa forma de llamar a algo justo e imparcial cuando se empecinaba
en cortar el juego cada vez que encontraba uno de esos billetes
de un millón en el campo de juego. De qué parte de la tribuna venían
no importaba, era suficientemente milagroso encontrarlos
y dado que se trataba de una transmisión gratuita no tributaban,
otra utopía onírica ante los hechos reales.
Al final el juego terminaba empatado, las disputas continuaban
en las gradas en lo que no era otra cosa más que una sociedad
dividida mientras los de abajo eran aclamados por unos cuantos
flashes aduladores y elevados a la condición de dioses.
Cuando el campo de juego yacía vacío empezaba la desconcentración
de la masa bárbara, mediante el conocido método de desalojo forzoso
o garrote vil de parte de la otra porción marginal de la comunidad,
ancho de basto puesto a disposición del poder de turno
que vivía de las miserias de este o de algo de lo que sobraba
en la repartija de excesos y pobreza legalizada.
Al final todos convergían en el Honky Tonk, un bar de mala
reputación atendido por el viejo Ian, quien sin más trámites
les aportaba suficiente de eso llamado Alma para mantenerlos
felices y ver como todos ellos, arbitro, jugadores, dirigentes,
cuerpos de seguridad, aduladores y alguno que andaba en campaña
se juntaban mientras afuera los hinchas seguían peleándose
sin sentido alguno.
lunes
Cafeto
El dragón ruge y disipa las nieblas de la mañana,
entabla una conversación con Morfeo
él que cautivado le cede una porción de su mundo
conservando el efecto onírico sobre los demás.
Pastor de los refugiados tras la puerta 29,
su olor impregna la atmosfera matutina
y es tema de conversación luego de una
cena entre amigos.
Alimento de la maquina que no puede detenerse
en eso de andar deambulando entre puntos
y comas, a la espera de que Diciembre
venga para que sólo se trate de
un momento compartido.
entabla una conversación con Morfeo
él que cautivado le cede una porción de su mundo
conservando el efecto onírico sobre los demás.
Pastor de los refugiados tras la puerta 29,
su olor impregna la atmosfera matutina
y es tema de conversación luego de una
cena entre amigos.
Alimento de la maquina que no puede detenerse
en eso de andar deambulando entre puntos
y comas, a la espera de que Diciembre
venga para que sólo se trate de
un momento compartido.
jueves
R1
Tus ojos hablan
de un cielo radiactivo,
amarillos y acuosos
duermen en la mirada perdida.
¿Dónde está tu tierra?
Buscan los ojos una sombra
austera y pacífica.
¡Migra del dolor!
Destapa tu dolor dormido
y mátalo.
Basta de arrullarlo en penas
silenciosas.
¡Grítalo!
Y mátalo.
J. M. Romero.
sábado
Artesanos
Llueve, por primera vez en varios veranos las tormentas han vuelto. Eso y los cortes de luz, sin embargo esto no detiene el torneo de videojuegos que se disputa en el quisco de Puricelli.
Los gritos que se hacen más fuertes cada vez que viene el apagón son engullidos por el sonido del generador al accionarse, hasta el mar aparece eclipsado esa noche.
En una casa apartada del centro Mirta lucha contra una gotera que parece evadir la membrana nueva que tanto les costó, para que con la primera llueve descubran que el trabajo estaba mal hecho.
El viejo Antonio sigue trabajando el cuero, en la casa de al lado se escucha una maza cantar sobre las piedras que son molidas y amontonadas.
Cuando la tormenta crece hasta ese sonido se apaga, sólo el carro corriendo por los cielos y llenándolo de venas ígneas.
Pero a eso de las 21:00 horas todo se ha apaciguado, apenas un leve repiqueteo sobre la losa y el balde que acompaña esa canción al recibir las gotas de la filtración.
_¡Petisa! Todavía podemos ir al puesto, grita Antonio.
Y los dos artesanos salen en el viejo auto que les sirve de carruaje para los días de lluvia, eso y una eterna constancia.
miércoles
No alcanzó
Dos manos y una mente, mis pies me llevan a donde yo quiera,
si no hubieras querido que lo intente al menos, no tendría
el conocimiento que poseo, que aunque pienso que es poco
en la mayoría de las ocasiones sirve para la situación y punto.
Tampoco me consuela el hecho de que esto sea así
no bastó con el esfuerzo esta vuelta y una vida se ha ido,
sé que prometí dejar el trabajo detrás de la puerta de la oficina
siguiendo con mi vida, un tanto indiferente y otro tanto cansado
de tanto papelerío que parece no conducir a nada.
Lo sé pero eso no me consuela ahora, es como haber ido todo el partido
y a la primera oportunidad te encontrás perdiendo,
las excusas sobran como también la inoperancia de un sistema
que trata a las personas como números a la espera de que abandonen
la fila y este mundo que los ha visto padecer.
Olvidan aquellos que integran cada uno de esos lugares
que su vida es tan perecedera como la de cualquiera de nosotros,
pero por las dudas no se dan por aludidos
no sea cosa que tengan que seguir manteniéndonos con vida.
si no hubieras querido que lo intente al menos, no tendría
el conocimiento que poseo, que aunque pienso que es poco
en la mayoría de las ocasiones sirve para la situación y punto.
Tampoco me consuela el hecho de que esto sea así
no bastó con el esfuerzo esta vuelta y una vida se ha ido,
sé que prometí dejar el trabajo detrás de la puerta de la oficina
siguiendo con mi vida, un tanto indiferente y otro tanto cansado
de tanto papelerío que parece no conducir a nada.
Lo sé pero eso no me consuela ahora, es como haber ido todo el partido
y a la primera oportunidad te encontrás perdiendo,
las excusas sobran como también la inoperancia de un sistema
que trata a las personas como números a la espera de que abandonen
la fila y este mundo que los ha visto padecer.
Olvidan aquellos que integran cada uno de esos lugares
que su vida es tan perecedera como la de cualquiera de nosotros,
pero por las dudas no se dan por aludidos
no sea cosa que tengan que seguir manteniéndonos con vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Día 8: España
Dos alargues después vinieron los de rojo, superando en todas las líneas a los Albicelestes que se terminaron quedando con uno menos en ...
-
El arroyo atravesaba el bosque y los rayos del sol, que lograban filtrarse entre los ancestros de los árboles que poblaban la tierra, ac...
-
Mario despertó en la soledad de su cuarto contemplando a los planetas en suspensión sobre su cabeza, giro un instante la misma para notar ...