martes

Illya

Violencia. 
Víctima vuelta victimario que engendra más violencia. 
Irascible. 
Todo se descarga en un segundo y en ese instante muere un poco más. 
Objeción de conciencia. 
Libre albedrío descarriado y enceguecido por una cólera que proviene de otra parte.
Ominoso. 
Atmosfera cargada de frustración y de fracaso de unos y de otros. 
Pero sin ver qué parte es de cada quien.


Imagine

Imagine que aquí hay fotos y memorias de tiempos mejores, las paredes y los techos a dos aguas vuelven a ocupar su lugar, desalojando todo resto de urbanización moderna. Imagine que usted, yo y quien lee esto somos jóvenes de nuevo, viendo el carnaval pasar así como la primavera una y otra vez, al mar lamer las dos torres que simulan ser nuestros pies una tarde de verano en la que obstinados construíamos castillos en la arena que la marea se llevó.

domingo

Solos

Gian Gian tardaba diez minutos antes, sólo diez minutos. Ahora se había puesto añejado según él y eso implicaba tomarse las cosas despacio. Uno no se pone viejo, los demás piensan eso pero no ven que es simplemente tomarse las cosas sin prisa.
Para ir deprisa estaban los otros, incluidos varios familiares que ahora invadían su casa. No estaba muy seguro del porqué, incluso ya notaba que determinadas situaciones le parecían conocidas pero no lograba alcanzar ese punto en su memoria.
Sin embargo eso no lo preocupaba para nada, excepto si olvidaba el cumpleaños de algunos de los amigos que aún le quedaban. El otro problema eran las llaves, a veces salía sin ellas aunque luego mágicamente aparecían en el fondo de uno de sus bolsillos.
En eso estaba cuando vio al pequeño cachorro que se arrastraba hacia la entrada, apenas un mes de vida con seguridad y ya estaba solo. 
Ni lo pensó dos veces, lo tomó con una de sus manos mientras éste debilitado no se resistía y dirigiéndose al fondo de la casa entró a esta procurando pasar desapercibido, aunque esto no le costaba demasiado últimamente. 
Consiguió un poco de leche mientras sus nietos seguían obnubilados con los celulares y los mayores con el partido de fútbol que los atraía como polillas.
Se sentó afuera, debajo del viejo árbol y comenzó a hacerle recuperar las fuerzas a esa vida que estaba tan solo como él.

sábado

Espejismos

Parece no tener fin, es como si el agua de la inundación no bajara nunca. Las notas se amontonan en un lugar que yace olvidado, las últimas fuerzas del año se van esperando ilusamente que se recarguen por arte de magia al comienzo del siguiente.
De pronto la inundación ha vuelto, navegando por océanos de letras y diversas tintas, cada tanto algún naufragio detiene la marcha de aquel navío impetuoso. 
La detiene y debo volver a revisar la secuencia que no te ha llevado a buen puerto, aunque a veces descubro que terminó viendo espejismos entre tanto trabajo que se acumula al final del año. 

Armador

Corriendo, siempre buscando el aire limpio para dejar atrás este sitio de perdición. Las paredes esconden los restos de las víctimas que se han quedado a medio camino. Nada que pueda detener esta noche de fuga, los esbirros del amo se han embriagado y abocado a todo tipo de excesos. 
Casi todos sus secuaces excepto el viejo Garm, esperando en esa entrada que también es salida. Aguarda con sus tres cabezas, como un Cerbero nórdico, que un alma desdichada venga a él.
Espera y esta noche el reloj habrá vuelto a cero. Puedo ver en tus ojos la perdición que esconden, pero no he llegado hasta aquí para que me detengas.
Así que simplemente te haré a un lado y tu fracaso no le será revelado a ese que rige en este averno, caso contrario podría darte labores menos agradables que cuidar esa pequeña grieta entre los dos mundos.

Y es así como el armador dejo atrás a cada uno de los oponentes, estos lucían demasiado confiados al comienzo del match. Como si escapara de las fauces del infierno se adentró en territorio contrario, dejando un reguero de escudos y botines rotos además de unos cuantos insultos que recordaban a sus ancestros, parientes y familiares.
Sólo el arquero se interponía, pero de pronto también el cancerbero quedó pagando y el balón ni siquiera fue detenido por la red cuando Lebratto marcó otro glorioso gol.
Los relatores dirían que parecía estar escapando del mismísimo infierno. 

miércoles

Quince minutos

Quince minutos, eso es todo. La puerta del salón se desdibuja y sólo se siente a la tiza besando la vieja pizarra. Cuando la dama blanca se ha ido recurrimos a la otra parte del arsenal, lapicera y lápiz sobre los restos de hojas que han naufragado. El valiente capitán ha cargado únicamente aquello que podía llevar y te abandonó, aunque sabes que volverá por estos lados muy seguido. En los restos de otra nave escribiremos los versos profanos, en una lengua que los ojos atentos podrán comprender cuando Julia se siente en el banco próximo a ese hundimiento literario.

martes

Todo y nada

¿Vale la pena todo esto? 
La respuesta sería no y sin embargo lo seguimos haciendo. 
¿Entonces?
Es como no querer hacer nada e intentar concretar todo al mismo tiempo.
¿Todo y nada?
Dos conceptos que parecen contraponerse pero en realidad son lo mismo
¿No entiendo?
Por supuesto que no, volvemos a la respuesta inicial. Ese no debería estar prohibido en ciertas ocasiones y simplemente decir lo contrario.
¿Sí?
En tono interrogativo, esperaba una afirmación.
Sí.
¡Más fuerte! Que los demás te oigan.
Pero a ellos no les importa lo que hago. Viven a su modo y yo al mismo.
Es el mismo modo en todo caso, lo único que parecemos diferentes pero en la génesis somos exactamente iguales.
Sigo sin entender.
No importa, por lo menos es un atisbo de comprensión. Más de lo que logramos viendo a veintidós tipos corriendo tras el balón. 


lunes

Meteorológa

Una vuelta más y estaría en el lugar, esos dos árboles se veían lejanos cuando dobló la primera esquina. Ya la tormenta comenzaba a sentirse al menos para ella, los humanos se encontraban inmersos a sus habituales quehaceres y no le daban ninguna importancia al heraldo que se desataba sonando su eterno silbido.

Dobló la última de las esquinas pasando rauda al lado de los restos del asado del domingo y buscó refugio bajo el alero, golpeando su cuerpo contra la puerta desgastada por el sol.
El viejo Pierre debió escuchar ese sonido dado que unos instantes más tarde se encontró con él e introduciéndose a la casa se dirigió hacia el garaje, buscando refugio debajo del vehículo.

En la televisión recién empezaban a anunciar la tormenta que venía.

domingo

Función

Cinco minutos antes mientras Laura elegía con qué acompañar aquella velada, una madre retaba a su hijo quien no cesaba en su asedio a la góndola de golosinas.
El viento costero apuraba el paso de los habitantes de aquella ciudad, mejor buscar refugio de la borrasca que llegaba desde el este.
Pero eso a ella no parecía importarle, pasó al lado de la mujer quien se empeñaba aún en mantener a raya a su pequeño vástago. 
Se sentó fuera del viejo cine, la ventisca agitó sus cabellos y antes de que pudiera darse cuenta la botella de gaseosa estaba rodando por debajo del vetusto banco.
En ese instante una mano pequeña se apoderó de uno de los chocolates que estaban sobre la banca, mientras Laura de espalda trataba de recuperar el envase que parecía una barca zarandeada por el mar. 
Dos transeúntes advirtieron esto, pero no se detuvieron y mucho menos ella que tras recoger la botella se encaminó hacia la sala del cine.
Le entregó el único boleto al acomodador y se perdió en las fauces de la bestia roja, la última función de la noche era con subtítulos.  

miércoles

Extraño lunes

Me sumí en el mundo de Morfeo y el sol se fue a pasear a otros lares cuando desperté, no hay nada peor que la ausencia que se nota cuando nunca se le dio el valor necesario.
Alcancé a ver los efectos de ese adiós por entre la copa de los árboles, una caricia en mi rostro afiebrado mientras el viento me daba una bofetada y un mar de lágrimas se escurrían disfrazadas de resfrío.
Quise quedarme con el recuerdo del último rayo que se filtraba por el oeste pero pronto me dormí una vez más y al amanecer ya estabas de vuelta renovado, igual que yo en este extraño lunes. 
Nada de prisas, sólo el café de la mañana y un poco de música que ocupe el lugar que dejamos vacío con eso a lo que llamamos rutina.

El invierno no se va

Ocho grados hoy, otros tantos ayer, sumados al viento y la lluvia que se desataron sobre el pueblo de Juan Galo y dificultaron el tránsito h...