El sitio conserva en la fachada la palabra cíber pero únicamente es un engaño, dado que en su interior las máquinas no son más que marionetas vacías cuyo titiritero se ha largo hace años y como una costra del óxido le muestra a la ciudad su antiguo esplendor. Los guerreros que visitaban aquel santuario se han perdido entre las calles laberínticas yéndose lejos de aquel faro, otrora la luz que los atraía como a las luciérnagas y les daba cobijo. La mujer detrás del mostrador despacha sin más aquel chocolate que viene a apaciguar el frío dado que entre los recovecos de la ciudad el sol yace ausente, su gloria es en las alturas y para el mundo mortal las sombras esquivas. Un solitario peregrino pasa cerca de aquellos sitios ya vacíos recordando hasta a la cabina de teléfono faltante y puede ver entre la mota de polvo que recubre los ventanales a varios rostros conocidos que yacen inmersos en las batallas a elección de cada uno, un sábado cualquiera del año en una fotografía petrificada de la ciudad tras la niebla.
Blog del autor ítalo argentino, Piero Fiori. Esta obra está licenciada bajo la Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina conforme se describe en la página intitulada "Creative Commons".
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
El invierno no se va
Ocho grados hoy, otros tantos ayer, sumados al viento y la lluvia que se desataron sobre el pueblo de Juan Galo y dificultaron el tránsito h...
-
El arroyo atravesaba el bosque y los rayos del sol, que lograban filtrarse entre los ancestros de los árboles que poblaban la tierra, ac...
-
27/11/18, 15:13 hs., La Plata Nuevamente en la Ciudad de las Diagonales, el vuelo 30 de Aeroméxico aterrizó a eso de las 22:20 hs. de...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario