miércoles

1998 O ¿QUÉ DEMONIOS HAGO CON MI VIDA?, ¡POR LA HORDA!, CAPÍTULO 2

 


Las coincidencias mi buen videojugador no existen, las decisiones que uno toma a lo largo de su corta vida (oxímoron en plenitud) llevan indefectiblemente a un camino específico y al resultado detrás de él. El azar no tiene absolutamente nada que ver, es una sucesión de pasos plenos de dudas y de certezas en menor medida, que construyen un camino único cambiando por completo el paisaje. Así, él alguna vez alumno se encuentra sabiendo que las dos materias que debe le impedirán iniciar la facultad en el año que entra y ya es tarde encima para meterse a inscribirse salvando así la pérdida que en realidad no es tal (aunque su espíritu adolescente le dice lo contrario dado que es inseguro y temeroso). Deberá luego de dar aquel par de asignaturas quedarse a la espera de que el período para registrarse se abra, vendrá entonces la luz a aclarar la situación que en el mes de abril le suena deprimente dado que en el invierno de Océano hay pocas ocupaciones y la verdad la amenaza de la pala le ha generado el impulso que necesitaba: derecho a Mar del Plata y a la carrera de derecho (cosa de no torcerse, para ello está la formación cuervacea). Pero antes hay una luz que viene bajo la forma del más grande ordenador alguna vez visto: el Pentium 233 MMX con 32 MB de RAM, disco de 2,5 GB, monitor KELYX de 14” (pulgadas nene), lectora de CD cambiada luego por una de DVD (además multiplica), un ratón haciendo juego con el teclado rústico y los parlantes, todos ellos Genius (el pad empleado para el mouse con la publicidad de Atomlux en blanco sobre fondo azul) y el primer sistema operativo que me cayó bien: Windows 95.

La excusa es llevar a cabo un curso a distancia de Word 97, detrás del cual se encuentra la fundación Romay bajo el nombre “Formar: educación a distancia” y cuyo examen puede ser enviado mediante un disco de 3 ½ a la Ciudad de Buenos Aires. Así el período de frío, gélido de verdad y no como ahora que es más acorde a la falta de temple, se pasó volando llegando la primavera en la que su heraldo se materializó con un pequeño disco de 600 MB repleto de juegos. Sí mi buen lector, acá los enviados de Mercurio vienen todos con esa epidemia que la generación anterior a la X criticó dado que jamás la entendió. El combo se completa con el Game Boy Pocket que porta el cartucho del Mole Mania (creado por Shigeru Miyamoto y hermano menor de Mario y Luigi), juego que entra en mi top 10 de los mejores exponentes de todo aquello que alguna vez he jugado (decir el mejor de todos los tiempos es propio de tontos así que únicamente hablaré de lo vivido). Es así que aterrizan en el disco duro una versión del Daytona USA, uno de navecitas cuyo nombre la verdad no recuerdo y el FIFA INTERNATIONAL SOCCER (él cual ya había jugado tres años antes en la SEGA MEGADRIVE, siendo el nombre de la empresa un acrónimo también). Pues bien, ahí me encuentro viendo la segunda generación de juegos de PC dado que la primera que he podido observar (y jugar) fue la de DOS (curioso que el dos sea el uno). Está es la antesala de lo qué vendrá, matizada con mucho arcade de fulbito que por supuesto incluye títulos como Soccer ’92 (Footbal Champ), Seibu Cup, Goal II o el Goal de Jaleco (el mejor exponente futbolero de NES o Family Game, lejos), Virtua Striker, ISSS (el padre del Pro Evolution, pequeño), la serie Super Sidekicks y varios de ellos jugados en un sitio con nombre de tormenta que abría únicamente en los veranos: Santa Rosa. Lugar de reunión obligatoria en todos los estíos de nuestras vidas, sitio que se fue adaptando con el correr de las décadas llegando a tener su propio cíber café con varios títulos ya mencionados y otros que se agregaron como el GTA San Andreas o el Vice City (época de juegos enteros sin todas esas mierdas modernas que incluyen desembolsos de dinero hasta la siguiente versión a la que únicamente le cambian el número). Sin embargo me estoy adelantando, retornando a los años noventa el final de los mismos venía con bombos y platillos así que en noviembre tocó anotarme finalmente en el Complejo Universitario cuya cafetería fue demolida (la última imagen al haber ido a buscar la constancia de no tener deudas en la biblioteca es la de un rectángulo semejante a un tocón, la construcción ya no estaba ahí simplemente). Mar del Plata me recibiría con los brazos abiertos y un montón de fichines escondidos en antros que después pasaron a mejor vida (una constante en la sociedad consumista argentina) pudiendo acceder a muchos títulos con una montaña de créditos dado que seguíamos en el 1 a 1. La cuenta debería ser saldada así que la burbuja nos detonó en la cara comenzando a notar el aumento de los precios un día a la vez desde hace veintidós años y contando. No obstante, en aquel momento de cambios profundos y desarraigo hasta que las raíces se asentaron, metiéndose MDQ en los poros con sus calles, ruidos, olores, la sal que te pega en las fosas nasales y te saca de paseo, el ventilador gigante en la intersección de San Luis y Pedro Luro con San Martín capeando la tormenta (de hecho su capa flamea). El Barco encallado en dicha esquina cuyo nombre ha cambiado pero la inscripción en su muro da cuenta de que sigue ahí, la vieja fuente convertida por el tiempo, la peatonal a la que le hicieron una cirugía metiendo la fibra óptica en sus entrañas, el local de Musimundo en donde podíamos escuchar canciones probando el disco antes de adquirirlo (algo parecido a lo qué describe Jordi Sierra i Fabra en una entrevista auspiciada por BBVA). El cuaderno de Tom y Jerry con la frase que inicia la cacería, los primeros versos que no riman igual que la vida, la dedicatoria de compañeros de pensión, el descubrimiento de las Geocities de Yahoo ya desaparecidas (y eso que eran virtuales), el nombre de guerra: Warcraftega surgido de la fusión del nombre del juego y la palabra estratega, abreviado luego a wtega. La facultad de derecho a la vuelta de la esquina, el supermercado reciclado en otro oficio más adelante, el almuerzo en bandejas de metal semejante a las que usan los presidiarios en las películas (éramos eso básicamente), los horarios de desayuno, almuerzo y cena, el pan duro que acompaña al cuenco de sopa en donde está grabado el emblema del conocimiento y la voluntad (la tea y el rayo, el trueno ya ha sonado así que seguro usted está carbonizado), los amigos nuevos que serán los de toda la vida según una mujer llamada Mariana, los pasillos repletos de voces, los mismos corredores vacíos siendo visitados por un náufrago ya entrado en años, las caras de todos los días devenidas en rostros que se borran, los comentarios de cierto santiagueño sobre el mate lavado, las noches en las que el viento te golpea la ventana para que no puedas dormir (de jodido nomás), la pequeña computadora blanca que se ha venido conmigo desde Balneario Reta en la que jugaré hasta el hartazgo pero también crearé, el Hotel Provincial vaciado por su explotador, el municipio que le otorga la concesión nuevamente, la Cumbre de las Américas, la Contracumbre, la destrucción a lo largo de la Avenida Colón de parte de Quebracho, la implosión de los edificios en torno a las fuentes actuales del casino, la torre recién pintada, el tique por un valor de tres dólares firmado para retirar el sánguche y el refresco, los congresos, las fuentes enormes que contienen el pastel de carne, la instalación de un tablero nuevo en el Anexo (lugar de ubicación de los estudiantes), el 11 de septiembre, el helicóptero al que varios aluden cuando él que gobierna no es una nacionalsocialista, Eduardo diciendo que no es un presidente débil, de paso le devuelve a los ahorristas lo que se le canta (los saqueos cesan por arte de magia). Después, la soledad de que los amigos se vayan dado que se terminó la beca y el ermitaño que vive metido en sus juegos, libros, apuntes de estudio, música procedente del Winamp y los escritos que se multiplican. Todos antecedentes inmediatos del blog una década más tarde del año al que remito, con creaciones que contienen mucho de lo antes racontado (lunfardo puro creado de la unión de raccontato y recontado, la versión en español de dicha palabra). Después de todo jugar sirve para escribir mejor, aunque a la larga los escritos ocupen todo el tiempo ocioso que se torna productivo según los críticos especializados. Simplemente le he dado al mundo lo qué exigía pero sin dejar de lado realmente las pasiones, el fuego de toda la existencia humana desde que el lenguaje se volvió oda y origen de cualquier forma de arte. Incluso los videojuegos. 


RTS, ¡POR LA HORDA!, CAPÍTULO 1

 


Es el año 2000, el Y2K no ha ocurrido, las máquinas no han retrocedido hasta el 1900 sino que nos hemos mandado de cabeza en el nuevo siglo y milenio. Hay motivos para celebrar entonces, en Corea se desarrollará ese año la primera World Cyber Games siendo el puntapié inicial para los llamados deportes electrónicos que más de veinte años después están por todas partes, sin embargo hubo una época primigenia en la que se jugaba al Starcraft (primo hermano del juego que nos trae a estas líneas), Counter Strike, FIFA (al juego real y no a los torneos del mundo más amañados que concurso literario), Age of Empires y varios exponentes más (de hecho sólo me interesa uno de ellos, sin ánimo de querer ser parcial). El fenómeno tendría un rey y sería aquel videojuego lanzado en 1998 por la Ventisca, considerado un deporte nacional en la República de Corea (eso explica que los cíber café hayan sobrevivido allí aunque con otros agregados del tiempo). Sí, eso en lo que usted joven gamer está pensando y tiene las siglas idénticas a reírse a carcajadas así que sepa que llegó después que los de la arcaica edad dorada.  Lejos de la República de Corea yace Mar del Plata, la Perla del Atlántico, en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Ahí me encuentro cursando mi segundo año de experiencia como estudiante, dado que he decidido convertirme en un cuervo de las tempestades (por una módica suma, por supuesto) y hasta el momento le he puesto a la PC únicamente juegos de fútbol. Ya la colección comienza a expandirse entre muchas copias (iguales a los originales pero más baratas rezará un cartel de TARINGA, antes del meme y la sarta de tonterías de las generaciones posteriores). Pero no será por mucho tiempo dado que algo ocurrirá, ¿será acaso qué madure pronto?, ¿tal vez decida dedicarme a la filosofía con la panza llena?, ¿acaso es mejor dejar de ser hincha de Boquita ahora antes de que vengan las imposiciones de la moda y las gallineadas?, ¿el nuevo siglo, año y milenio, me han cambiado de alguna forma? No, nada de eso, absolutamente lejos de la realidad dado que en la habitación de enfrente de la pensión de Luz y Fuerza yace un sujeto bastante particular. Se llama Javier Omar, usa ambos nombres dado que esto lo convierte en más particular aún, pero le podemos decir Xavi ya que anda mirando la campaña del Valencia (¿y eso qué tendrá qué ver?). Por cierto, contra para el Real (él único que merece tal condición) y gol de Raúl González, un delantero temible, un depredador del área, Cañizares le sale con aquel buzo rojo y blanco quedando desparramado para que el 3 a 0 sentencie la cuestión. Lo que ninguno de nosotros sabe es que la cura para el Merengue yace en el Río de la Plata, tratándose de dos trogloditas desconocidos que se apellidan Traverso y Matellán (no salís en la foto R7). Me he ido por las ramas, ¿dónde estaba?, ah, sí, hablando de ese individuo de señas tan notorias que por ausencia de casualidad se ha puesto a instalar un juego que recibió de las manos de Yisus HammerHand. Ya el FIFA 2000 va a pasar a mejor vida siendo reemplazado por soldados antiguos que intentan destruir una fortaleza persa, el asunto no marcha bien dado que mueren enseguida (eso les pasa por no usar armas de asedio). Ante la necesidad surge la exigencia, nunca mejor dicho Yandros, así que el ratón descansa para que en el teclado sea la hora de meter un código, clave, cheat, chetos (qué importa, che). Por arte de magia y de la palabra clave: photon man, unos soldados provistos de armas láser (acrónimo cuyo significado es luz amplificada por la simulación de emisión radiactiva y traducida por un sujeto que toma todo literalmente). Cayeron las defensas, los elefantes, los aldeanos, los choborras del machimbre y así fue que conocí al Age of Empires (el primero, así que el número 1 me lo ahorro dado que sería redundante, injustificado e intrascendente). Un juego de Estrategia en Tiempo Real (ETR por la conversión de la sigla RTS al cagastellano y aseguro que mis fuentes son todas fidedignas). Para explicar qué corno es esto es necesario retroceder ocho años atrás (a 1992 y no cuatro bienios desde el corriente año o el período alterno) hacia comienzos de la década de los noventa (la mejor lejos, de nuevo llegaron tarde enanos). En esa época yo tenía trece hermosos años, Westwood era un estudio independiente y no estaban los de EA molestando aparte de cerrar cual Microsoft a otro de los monstruos de entonces (ESO). Pues bien, Madera del Oeste o Bosque del Oeste (como sea) sacó Dune II, juego basado en el universo de Frank Herbert quién inmortalizó la frase: “Cuando escribes de verdad te concentras en una sola cosa: escribir” (al cuerno el dinero y las editoriales). Pues bien, Dune II sentó las bases de los RTS en cuanto a la recolección de los recursos necesarios, el árbol de habilidades (no una línea genealógica sino los edificios y mejoras necesarias para poder ampliar la base), la niebla de guerra (si en este momento no ve más allá de sus narices es debido a que no hizo la mejora en la Sala de los Cazadores) y una serie de elementos más (el autor se cansó de enunciar y no quiere recurrir al etcétera dado que es un vago). Pues bien, Westwood lo hizo (de paso la música es del genial Frank Klepacki, autor de varias odas videojueguiles y del himno de los juegos de estrategia: la Hell March) sentando los cimientos de un género nuevo cuya popularidad creció a lo largo de los siguientes diez años hasta que dejó de ser una salida comercial y aparecieron juegos para gente sin paciencia (de eso también carecen pequeños). Sin embargo, dos años más tarde, en noviembre de 1994 (23/11/1994) la anteriormente Silicon and Synapse y brevemente Chaos Studios pasó a llamarse Blizzard o la Ventisca para los amigos (aunque no hay nada gratarola). Lanzaron bajo este sello la primera de sus creaciones que relataba el encuentro entre los Humanos de Azeroth y las Hordas Orcas (no es una campaña en contra de la caza indiscriminada o para liberar a Willy Vilas). El juego se llamó simplemente Warcraft aunque es un nombre compuesto (por dos palabras, estás lento gurí) e incorporó los elementos de Dune II además de darle una identidad propia: oro, madera, los peones no se defienden, existe la niebla de guerra, cada unidad de los Humanos tiene un equivalente en los Orcos con algunas pequeñas variantes: arañas en vez de escorpiones, demonios en reemplazo de elementales, lluvia de fuego en vez de veneno reciclado para los Zerg, curación, esqueletos, armadura impía, etc. (un cliché dicha palabra abreviada). Tres tipos de escenarios y lo más relevante: la posibilidad de fajarnos en el multijugador para dos dementes que quisieran apretar el CTRL además de arrastrar el mouse para que las unidades se muevan (es 1994 che). Dado que llegué a esta versión una década después, de puro fanático nomás, pues dicha opción no pudo ser explotada pero se encontraba presente y ello es un punto a favor para el naciente universo que reúne elementos de Dungeons and Dragons, Warhammer, George R. R. Martin y el más famosos de los J. R. (vos no Román, nunca): Tolkien. Así que todos los elementos estaban sobre la mesa, sobre todo los tolkienianos, como ingredientes de una receta que iría agregando sabores hasta derivar en la mayor de las obras maestras: Warcraft III.

 


jueves

El Profesor Rivera

El sujeto de esta historia se presenta en las gélidas mañanas de clase portando una campera gastada y como frase de cabecera el hecho de que el frío es un estado mental. Fuera de su conocimiento sobre agricultura aquel hombre del que sólo conozco el apellido, dado que es una época muy distinta a esta en la que no hay respeto alguno y es necesario que un gladiador moderno les imparta lecciones a los pibes, siempre tendrá una historia para contar. Nos hablará de la inundación que provocó que recorriera la extensión del campo con un hidrodeslizador o los restos del anterior propietario del terreno en donde edificaría su casa como muestra de que el mundo es un inmenso osario. Diría el Jefe Seattle que uno no debe escupir en el suelo dado que sus ancestros están allí. Hasta la fecha de la noticia de su partida no supe el nombre de pila de este personaje que marcó los días de varios allá en el ISA de Copetonas, siempre será el Profesor Rivera para mí aunque se llamara Jorge. Qué estés en paz viejo maestro. 

lunes

15 de julio de 2023

 

Una charla en el desayuno da lugar 
a la idea que se convertirá en libro, 
de ello ha transcurrido ya un año. 
La excusa fue un viaje de amigos a 
Mar del Plata, una ciudad que ambos apreciamos, 
culminando con la novela llamada Omnes Me. 

Primera noche

Voces al otro lado de la puerta que da al pasillo, un grito de parte del guardia de seguridad que escucha la tanda de penales y el frío que se cuela por un resquicio en la ventana manteniendo desvelado a aquel que sabe que sus días se han extendido para siempre, con los cambios que ello conlleva. Observa a cada pequeño gesto de la nueva presencia el vaivén de su pecho como una comparsa del oleaje ya que la marea finalmente ha cambiado y crece de prisa pese a parecer lenta. Observa con los rojos que se tornan arenosos y luego carmesíes, sabiendo que su tiempo se ha prolongado incluso después de esta vida entre el llanto del hambre y el sueño profundo que invade a este ser indefenso al que simplemente llamaremos HIJO. 



domingo

Ausencias

El sitio conserva en la fachada la palabra cíber pero únicamente es un engaño, dado que en su interior las máquinas no son más que marionetas vacías cuyo titiritero se ha largo hace años y como una costra del óxido le muestra a la ciudad su antiguo esplendor. Los guerreros que visitaban aquel santuario se han perdido entre las calles laberínticas yéndose lejos de aquel faro, otrora la luz que los atraía como a las luciérnagas y les daba cobijo. La mujer detrás del mostrador despacha sin más aquel chocolate que viene a apaciguar el frío dado que entre los recovecos de la ciudad el sol yace ausente, su gloria es en las alturas y para el mundo mortal las sombras esquivas. Un solitario peregrino pasa cerca de aquellos sitios ya vacíos recordando hasta a la cabina de teléfono faltante y puede ver entre la mota de polvo que recubre los ventanales a varios rostros conocidos que yacen inmersos en las batallas a elección de cada uno, un sábado cualquiera del año en una fotografía petrificada de la ciudad tras la niebla.





sábado

Remasterizando el pasado


Remaster, HD, Edición Definitiva, Reforjado, etc., etc. Un sinfín de intentos de traer de regreso a monstruos del pasado dado que todavía hay gente que juega con los píxeles y de esa manera son los potenciales clientes, siendo que una parte de ellos no jugará a ninguna de las modas reinantes. Sin embargo, esto es apenas un fragmento de una escena más completa dado que lo único que se persigue es sacarle al usuario hasta la última moneda de su alcancía que ya fue destruida hace eones. Las enfermedades de estas épocas son todas las versiones de juegos que se nos venden con contenido descargable, ya no hacer el trabajo completo sino echarse a vago y largarnos el contenido en fetas (fetta dirían los tanos). También es una forma encubierta de cobrarnos por algo con un nuevo empaque que viene a ser comprar el producto dos veces o tres (recuerden Age of Empires II, Age of Empires HD y Age of Empires DE), el éxito no sería igual si se tratara de una versión moderna de Windows 95 por ejemplo (nadie lo querría). Todo esto viene a colación de las promesas vacías de los últimos años, salió Starcraft Remasterizado y la expectativa con Warcraft III Reforged era alta pero al final hicieron lo mismo que el resto: ofrecieron un producto plagado de errores que dejó a esta parte de la saga lejos de la gloria de antaño (y aún hoy se encuentra a años luz). Bastó con engañar al público con una cinemática y un nivel icónico para que nos tiráramos de cabeza dándoles las llaves de nuestras casas así que el porrazo fue grande. Ahora aparece AoM Retold y todo anuncia que se trata del mismo verso, escondido detrás de una sucesión de cinemáticas para que el olor a repetición no se sienta y así estamos hoy en día. Sería mejor no joder con el pasado, dejarlo ahí dado que no se puede pretender que las generaciones modernas vivan de una emulación pobre de él.

D10

 


domingo

Caco loca

CACO LOCA

Lo sabes, por eso tu favorito te ha dejado viuda y en la necesidad de alimentarme no tengo más remedio que la herejía. Hay un sitio en el Hades para los ladrones, ahí nos es quitado lo que tomamos de los demás hasta la repetición de nuestra muerte. Pero sus hijos, los míos, los nuestros, deben comer alimentándose en el cobijo de una caverna que emula tu escondrijo oh, Zeus. Hasta las ovejas de Polifemo de ser necesario, de forma que nada más me quede el averno como morada final. Al dios de los muertos no le importa ya que recibe a todos por igual sin hacer distinciones, apenas son necesarias las monedas y por aquí sobran las limosnas. Son la manera en la que el mundo purga los pecados de dejar al otro desvalido. Las fortunas son saqueadas en la superficie, las prendas caras se hunden en la Estigia cuyas aguas besan la balsa de Caronte. Fuegos fatuos acompañan la procesión, Cerbero olfatea a la presa que ha tenido la osadía de tratar de regresar haciendo que los demás agachen la cabeza. Salvo mi amado, ni al recibir el impacto asesino de ese garrote lo hizo sabiendo de sobra los peligros del oficio. Sostuve alta una tea para espantar a los monstruos que en la noche intentan robarnos los sueños, aguardando el día de la reunión y enloqueciendo de a poco para mantener la cordura. 

            MAR NARANJA

Yo era un charco enorme en él que los batracios descansaban marcando el lecho barroso, los nobles eucaliptos destinaban alguna de sus hojas para cumplirles el sueño de ser naves y de paso mis aguas se volvían anaranjadas. Presencié una vuelta olímpica, varios regresos de clase de esos bajitos y los cambios en los ladridos de todos los canes que los esperaron viendo hacia la salida que también es entrada. Nací de un camión que marcó la tosca, del trabajo del viento y luego la lluvia siendo humana así como etérea. El invierno creó una pista helada en mi superficie, hasta que una piedra hizo explotar el espejo arrojando lejos los pedazos acompañado ello de las risas. Fui océano a mi manera, la plaza se alzó junto con los subibajas y presencié varios goles hasta que el balón se pinchó. El tambor se convirtió en cesto hasta que su color amarillo desapareció, siendo su tapa el fondo que perdió contra el óxido. Me tocó ver a Juan plantando los árboles, así lo llamaba ella desde la arcada blanca a la que se llega por un camino de lajas. Igual que todos los personajes mi agua se evaporó, volviéndome una depresión de las que el ser humano en su desidia deja hasta que el viejo tano me cubrió harto de darme de lleno. Alguien viene a cortar los yuyos, los oigo los siento y hasta puedo imaginarlos dado que la historia me hizo un lugar.

COHETE CANINO

A dos cuadras de casa se desata la batalla, las ruedas son su blanco favorito acechando a la víctima que confiada viene. El proyectil sale disparado intentando darle alcance a su objetivo que se escabulle en la niebla matutina, las formas se alteran no así los hábitos con despegue incluido que no será televisado. No ha habido reclamos de parte de la gente del arsenal, mucho menos de los de Sarandí que no entendieron el comentario y ni hablar del ministro de guerra que vive emulando tácticas en una pantalla con aire acondicionado y refrigerios adecuados. El personal a cargo de mantener el servicio eléctrico reportó que el apagón se debió a una avutarda, formando un puente entre las líneas al escapar del recorrido de esa bala. La fuga de gas a un “toquecito” de la pala de la máquina cuyo piloto sorbió un mate azucarado, viendo pasar el obús muy cerca de la zanja para perderse entre los tamariscos. El reporte del barrendero, que lleva la cuenta de las agujas de los pinos, no arrojó más luz al asunto excepto la sospecha de que su estela es la que desarmó los montículos preparados para la recolección. Por la noche se detiene debajo del navío de José, sueña con volver a ser perro y que no lo confundan con un arma. Ahí está aquel gato loco que piensa es un tigre, acechando a las vaquitas de San Antonio y a las mariposas que no le prestan atención. 

viernes

Invierno

Ha venido la estación de las hojas ausentes y de los árboles clamándole al cielo por el regreso de la hija de la Tierra, las calles se me hacen conocidas en tanto deambulo como un peregrino buscando la fachada de viejos templos y las voces resurgen de aquellos recintos cuyas fachadas se encuentran cambiadas. El cielo se ha cubierto de un manto de manera que al andar parece que el telón de la obra no ha sido levantado pese a que ya son casi las once horas. Ando hasta encontrar la intersección abandonando a la avenida que se pierde en lo alto, el teléfono público ha desaparecido dejando un mosaico vacío. Vago por la inmensidad que suponen las torres como niveles de un arcade contando los pasos hasta dar con una presencia nueva, la librería con nombre de buen contador de historias y a Mazinger haciendo el recuento de las andanzas de los ocupantes de la tienda luminosa. Después simplemente me pierdo calle abajo aunque es cuestión de perspectiva, ya que todo este mundo se encuentra dado vuelta. 



El invierno no se va

Ocho grados hoy, otros tantos ayer, sumados al viento y la lluvia que se desataron sobre el pueblo de Juan Galo y dificultaron el tránsito h...