jueves

Lavando

La lluvia caía, 
eran las cuatro de la mañana
y yo le quitaba las manchas
al pantalón blanco que había usado
en esa última salida.
El lugar se llamaba La Luna,
como muchas otras cosas
ha desaparecido quedando 
el recuerdo.
En eso el anciano llegó y comenzó
a reírse de mis protestas,
al parecer el desencanto 
combinado con los insultos
que estaba propinando
era algo divertido.
Supongo que esa fue la noche
en la que dejé la crisálida
y atrás quedó el niño
para que la bestia tomara
su lugar en éste mundo loco.
No fue la primera ni la última
vez en que me sentí así,
una constante en esta existencia
mientras los años pasaban
y me cerraba cada vez más 
sobre mí mismo.

Nosotros

Somos cientos,
somos uno solo,
un único pueblo,
una sola bandera
flameando en el viento.
Un estandarte azul,
roja la sangre
en vano no ha sido derramada,
levantándose cuando los demás
caigan pidiendo misericordia.
Una fría venganza
blanca como el hielo,
que nos invadirá
resurgiendo de nuevo
todo vivo, latiendo,
verde esperanza 
para los que creen 
y luchan hasta el final.
Un océano azul
sacudiendo a la tierra,
sacrificios, 
peldaños de acero
levantando a nuestra Patria,
los lazos son un látigo
en nuestras manos.
Nuestra sangre,
nuestro juramento,
nuestra palabra
un grito de batalla,
azul como un cielo despejado
fuerte como la tormenta
que azotó a los que rieron
y que en el atardecer
vieron surgir un pedazo de tierra,
un brazo de la península 
al otro lado del mar,
coronada de cientos
de rayos dorados.

Las rosas nacieron

Las rosas nacieron en el primer amanecer,
volando sus pétalos al viento al llegar el ocaso
repartiéndose por toda la tierra nueva
hasta los confines mismos.
Entonces, cuando el último de los mensajeros
llegó a su destino apareció la creación
más imperfecta, sus hijos heredarían
éste nuevo mundo y llevarían por siempre
la marca de la rosa como muestra de 
belleza y crueldad, dos cosas que pueden
vivir juntas en diferentes formas.
El planeta recién formado les ofreció
todo lo que podían necesitar para vivir,
respirando un aire puro sin ningún
rastro de contaminación y nadando
en el joven mar que todo lo rodeaba.

Lo que no pueda ser explicado termina con un monumento,
muchas voces se alzan en la noche para acallar
a los que no están de acuerdo con esta idea.
Ideas, son peores que espinas y puñales
el fuego de los intolerantes ha de quemarlas
hasta que no queden recuerdos, sólo cenizas.
Una niña huye de la desolación que invadió su aldea,
corre presurosa por el bosque plagado de lobos
y el miedo le corta el alma, no hay lugar a donde regresar
en un mundo lleno de peligros.

La lluvia limpia

La lluvia limpia y purifica
excepto los recuerdos
que se agolpan queriendo salir.
Repiquetea sobre el metal
anunciando que he perdido
la batalla una vez más,
después de una noche de copas
todo aflora inevitablemente.
Y así los sentimientos contenidos
se desbordan como el agua
buscando un cauce que la
deje correr por la llanura.
Es así, la lluvia todo lo lava
menos lo que aún tenemos
guardado en el corazón.

Onírico

La noche ha puesto su manto protector
sobre éste viaje que emprendo,
nuevamente en la ruta  
hacia lo desconocido voy.
En el sueño que me ha aturdido
veo cómo al final del pasillo
ella contempla la calle.
Cientos de personas pasan
ante sus ojos, los rostros borrosos
ven hacia otra parte mientras 
espera lo que nunca llegará.

La llama se apaga

Cruzaron el océano
dragones dejando 
una estela de fuego y destrucción,
apagando la llama
una burla del destino.
Azotaron los puertos del invasor,
destruido en un instante
nunca supo que lo causó.
Mis ojos son cientos
todo lo ven desde el cielo
aunque parezca uno,
tus trucos no te servirán conmigo
pues soy el martillo cayendo implacable,
guiado por la mano de acero
llamada castigo.

Palabras

Palabras vueltas versos,
sólo eso tengo y demasiadas veces
las he usado para inventar excusas.
Formas tontas de justificar
los errores que he cometido,
pero vos con tu silencio
desarmas los muros que levanto.
Palabras, sólo eso, silabas que
se desgranan al calor de tus caricias,
silabas que no sirven para explicar
cómo suena la lluvia.
Palabras, si fueran lingotes de oro
sería un mal comerciante
dado que como el mar me desprendo
de todo, excepto de aquello que
para otros no tienen valor.
Valor, a las palabras se les da poco
hoy en día, todo tiene que ser
algo que brille y se ostente.
Existencia fútil, palabras que acompañan
una discusión entre dos que dicen
lo mismo pero se niegan a escucharse.
Palabras, las del adiós que alguna
vez nos dimos en medio de un portazo.

La idea

La idea es la chispa, el tema está en avivarla
y sacar algo concreto.
Esto no es una tarea fácil, muchas veces
lo que empieza siendo un proyecto
prometedor se termina estancando.
Otras, es necesario probar para
descartar y seguir intentando.
Pero nada se pierde del todo,
siempre queda ese primer ladrillo
que puede volverse en otro momento
un diamante.

Primavera

La más virtuosa de éste hato de chiflados, soportando los embates de estos tiempos con una mueca burlona y media verónica en cada embestida. 
Cruel sociedad en la que el poder controla al vulgo a rajatabla mientras las huellas del saqueo están a la vista, pero esperan que olvidemos. 
Extraño paraíso en el que quien más se esfuerza más paga y el que menos hace más les exige. Extraña tierra tan amada llamada Argentina. 
Digan que la esperanza es la única arca que siempre está llena.

...

¿Por qué he de tener el alma blanca si soy mota como el corazón de la noche?
Lo oscuro es lo inferior según el blanco civilizado, que no es más que un bárbaro con recursos dotado de las leyes que dobla a su favor con tecnicismos y excusas diplomáticas.

Jenny

I) Invasor.

Y es así,
ahora el latino, antes mojado y delincuente,
es el que hace estallar todo el lugar
invocando el nombre de la gran nación.
Una cuestión cultural,
no sea que los culpen por los muros fronterizos
y la segregación racial que han desperdigado
por todas partes, nada peor que ser minoría
en tu propia casa blanquito.
El esclavo se vuelve sirviente,
montando un circo que todo lo vende
y mostrando sus posesiones, 
la falta de cerebro no se nota.
Construyendo sobre pilas de huesos,
cenizas, con dinero cuyo color se asemeja
al de todos los árboles que derribaron
en su andar por éste nuestro único mundo.

II) Ritual.

Antes de que amanezca, cuando los ojos del mundo dependen de las luces artificiales y en las sombras reptan los réprobos, el abre la ventana de la cocina de su casa. 

El agua fría ya le ha quitado el sueño en el que estaba inmerso, dejando salir de su madriguera a la enorme bestia negra.

No hay otros sonidos en la noche, apenas el de la cafetera impregnando del olor de ese líquido negro toda la habitación. 

Debajo de la pileta yace una botella vieja, la que en éste día desenrosca y deja servida una medida de ginebra.

Cuando las primeras luces del amanecer comienzan a ganarle a la oscuridad levanta su copa y pronuncia el conjuro:

- A tu salud mi malvada hermana, repitiendo el ritual como todos los 30 de Julio de cada año.

Tras esto, bebe su café y se desliza afuera. La fortaleza deja salir a su solitario guerrero.

III) Ritual (Parte II).

Podó las plantas, alejó la maleza y se deshizo
del pasto que rodeaba los árboles pequeños.
Rigurosamente quitó todo rastro de imperfección
de su jardín, juntando los restos de su labor
en una enorme pira que finalmente encendió.
Danzó como un loco con una copa en la mano,
entonando una canción gutural y salvaje
bajo la fría luz de la luna de una noche
de verano en la que preparó su cena.
Y a la siguiente estación volvió a repetir
ese eterno ritual, ahí en algún lugar
de la costa atlántica en donde 
se cruzan los tres arroyos.

IV) Camino.

Hasta hace un rato teníamos todo
el peso del año anterior sobre 
nuestras espaldas, alegrías y tristezas
que se desprendían del calendario,
deshojado como las estaciones frías
mientras perseguimos conflictos
en esa costa lejana, pero siempre
mar al final de cuentas.
Vivir en las falas siempre ha sido 
lo nuestro, como si el mar tuviera
un imán para atraernos 
de regreso por el viejo camino,
que aunque renovado sigue
atesorando las huellas de todos
los que lo hemos recorrido.
Y ahora lo que queda es lo más importante,
veremos que uso le daremos al tiempo
que se nos ha concedido, olvidando 
todo aquello que sea un lastre
en nuestro intento de ser mejores 
personas día a día.

Nota: por falas debe leerse costas, conforme a la literatura de la Tierra Media.

V) Emperatricismo.

La reina lava sus culpas
entre humo y encajes,
antes mostraba interiores gratis
ahora los ofrece por unos cuantos cobres.

Afuera todo sigue su curso,
siempre tendrá un fiel lacayo
que le provea lo que necesita,
mientras detrás de esa fachada
el frío rostro esconde otras intenciones.

Su título nobiliario está camuflado
igual que ella, escondida, esperando
la siguiente ocasión para usar ese probador
con su próximo visitante.

Nota: la palabra “emperatricismo” no existe en el castellano, es lo que se dice un neologismo literario.

VI) Tengo.

Tengo una hermana,
dos hermanos,
una ahijada y varias sobrinas
y sobrinos que se han quedado
con una parte de mi corazón
negándose a abandonarlo
aunque les llegue un desalojo.

Una loba negra como la noche
que mi Amor encontró en la calle,
que vive al lado de la ventana
del cuarto donde las noches  
más heladas no pueden hacer
nada frente al calor de nuestros cuerpos.

Todos los días antes de que el sol
venga a reclamar su reino de los cielos
ella se va por la ruta y nos quedamos
los dos viéndola partir por ese
camino repetido y viejo.

Al ver el desastre que dejas en mi
patio me he preguntado ¿si Dios
no estará haciéndome una de sus bromas?,
esto se repite cada vez que 
desciendo del colectivo azul gastado
que me lleva hacia el trabajo,
viendo algún rostro que ya se va borrando
con el tiempo como la ruta con nuestro paso.

Tengo una Amiga
que nunca me llama
y a la que dejé ir por no gritarle
en la cara que era una locura
dejar morir lo que nos unía
y todo por un montón de celos estúpidos.

Tengo una Hermana
con la que no hay lazos de sangre,
sólo distancia y excusas al final
de una calle inundada
una noche de febrero cuando lo
mejor para todos fue irme de ahí
sintiéndome libre y triste a la vez,
porque con vos se fue una parte de mí.

Y aún ahora 
pese a los muros que has levantado,
no puedo evitar ver un rostro
que no es más que un calco 
de vos, aunque sonríe más 
que lo que tú has reído en toda
tu vida mientras ese compañero
inseparable que elegiste
te deja sola después de veinte encendidos.

Y así se va pasando el tiempo
las calles se ven vacías esta mañana,
tendré que ponerme a arreglar
el desastre que Pietra deja en el patio
no sea cosa que en la noche cuando llegue
terminé desparramado en el piso
con tantos agujeros que hace.

VII) Sol.

Tantos problemas
esto debe hacerse de la forma 
que tú quieres,
dulce aroma de la libertad
inundándome los pulmones.
Ya no oigo tus lamentos
ni tus pretensiones vanas,
mientras sigues hacia el acantilado
queriendo atrapar el brillo del sol
en tu locura materialista.

VIII) Manchas.

Corre la noche,
una bocanada de humo
se va hacia ella.
No hay estrellas esta vez
sólo dos manchas blancas,
ilusiones que aún quedan.
Estamos cerca
pero tan lejos
deshaciéndonos en el tiempo,
el camino es el mismo
inevitablemente fuimos hacia
la cascada llevados por una mano
experta en esto de tirar todo por la borda.
Carente de conciencia,
ciego hasta el momento de abandonarte
mientras detrás todo era una ruina
y la misma luna vio la partida.

IX) Inspiración.

Hace mucho tiempo 
que no oigo al fuego crepitar,
la suave espuma blanca 
caer despacio y
las estrellas en la noche
fría de verano.
Así, en esa mezcla de 
calor y frío, los versos
surgen en el vaivén
del mar y una oleada tinta.

X) Jenny.

Su hermano vino a verme una tarde, apenas quedaba un poco del frío del invierno y la primavera lentamente se imponía.

Las calles seguían viéndose desiertas, las personas comenzaban de a poco a salir nuevamente de sus hogares tras la cruda estación.

Todo renacía alrededor, los recuerdos terminarían inundando aquella visita. 

Tomé la vieja botella que escondía en la parte trasera de la oficina y desempolvándola me serví un trago largo. José se hizo presente en toda su magnitud.

Luego, sabiendo que aquello no tenía vuelta atrás afronté la realidad de los hechos y la frase se me escapó sin darme cuenta de que nuevamente me había quedado solo:

- Jenny estará contenta de que se vuelvan a encontrar.

El invierno no se va

Ocho grados hoy, otros tantos ayer, sumados al viento y la lluvia que se desataron sobre el pueblo de Juan Galo y dificultaron el tránsito h...