Yo siempre consideré a la escritura un pasatiempo, una forma de escapar a la profesión y a los vaivenes de la historia argentina, un sitio cálido al que recurrir en los días difíciles en donde las puertas que se abren para extender su ayuda son pocas. El refugio del calor del verano buscando engañarlo un rato antes con la taza de café y la soledad que acuna a la felicidad. Luego se convirtió en una pasión, en una costumbre sobre la que derramar lágrimas, alegrías y ausencias a lo largo de las décadas.
sábado
Vino la lluvia
Volvió la lluvia un jueves cualquiera de agosto, aunque cuando cesó con su manía de precipitarse como un kamikaze le dejó su lugar al viento que sopló inclemente sacudiendo a nuestro mundo. La luz se fue complicando el asunto, apenas las señales rojas de las torres de comunicaciones sobrevivieron al apagón en donde el pequeño durmiente no se levantó a mirar la danza de las velas cada vez que su padre salía a buscar el sombrero del extractor de aire que el viento arrojaba lejos.
martes
Día 8: España
Dos alargues después vinieron los de rojo, superando en todas las líneas a los Albicelestes que se terminaron quedando con uno menos en el segundo tiempo y a remarla peor que en todos los encuentros anteriores. Recién en el alargue los españoles quebraron la resistencia argentina, culminando el encuentro 0 a 1 y finalizando así el viaje. Sólo con Francia en el 2018 habíamos pasado por tantas zozobras, es el tiempo de juntar los remanentes de nuestras fuerzas y volver a casa. Habrá otras batallas en el futuro.
sábado
Día 7: Inglaterra
Jugar
contra los ingleses no es simplemente un partido más, aunque únicamente se
trate de un encuentro por una fase decisiva de un mundial que reúne a la mayor parte
de la humanidad en torno a una pantalla emulando a la hoguera que nos convocó
la primera vez. No es un encuentro simplemente, seguro que para nosotros no y
esto ha sido así desde 1986 en donde cierto número 10 dejó el tendal de ingleses,
reyes, tiendas de campañas, escudos y lanzas derrotándolos en una ráfaga cuyos
ecos llegan hasta hoy cuarenta años después. Es cierto que los goles los
hicieron otros que no visten esa dorsal, pero el artífice del 2 a 1 sí la usa
atrayendo a los oponentes como moscas hacia la luz que proyecta su zurda (igual
que el otro astro). Desde el gol de los de blanco los Albicelestes tuvieron el
balón la mayor parte de los restantes treinta y cinco minutos, inclinando la
cancha contra el arco de un portero vestido de naranja que sacó más de un
remate. Cuando él quedó a un lado fueron los postes, sus compañeros o bien la
propia impericia de un conjunto que atacaba sin cesar. Como los desesperados
que nada tienen y lo dejan todo, incluida el alma de ser necesario, llevando a
su contrincante al barro de la disputa del que han nacido. El remate de Enzo,
el cuarto del partido, encontró la red pese a que el arquero se estiró más allá
de su humanidad y ahí supimos que con un poco más los venceríamos. Sí, no
jugamos pero hagan de cuenta que estamos empujando el esférico rumbo a la
portería contraria. El último golpe sería un centro con la de palo directo a la
cabeza del Toro que soñó con ello antes, igual que cada uno de nosotros. Dicen
que ellos inventaron el fútbol, pero acá lo perfeccionaron los que saben y que a
diferencia de mí no son unos pataduras, dándoles una paliza táctica a estos
estirados que si devolvieran todo lo que se llevaron estarían jugando con un
balón hecho con la vejiga de un carnero. 2 a 1 a Inglaterra en su cara, un
15/07/2026, en un año en que se cumplieron 40 años del mundial de México 1986 y
el Gol de Siglo con la Mano de Dios incluida en los planes. La mano que ahora
es un botín zurdo que cual supernova brilla por última vez.
PD:
el gol salió como un grito ahogado para luego ser el rugido de una bestia, amarilla,
verde y azul como la Pampa besando al océano.
jueves
Día 6: Suiza
De
nuevo a sufrir, no hay una forma más simple de hacer las cosas y así como la vida
misma el encuentro fluía con los nervios a flor de piel, en tanto en el bar de
la Ciudad de Buenos Aires un loco le gritaba al televisor que se mantenía
imparcial. El gol de Julián fue de otro encuentro, una devolución de gentilezas
por el tanto parecido de Cabo Verde y el tercero tras un rebote nos dejó con la
tranquilidad de haber pasado una ronda más. Adelante aguardan las víctimas de
la Mano de Dios.
Día 5: Egipto
No hay dos sin tres, el encuentro era de desazón y perdida de toda esperanza tras el 0 a 2 de los Faraones. La cábula surtió efecto de inmediato tras el descuento de Cuti, seguido del gol del 10 y el centro del 9 para el cabezazo de Enzo. Si alguien lo hubiera guionado así, seguro que no salía. El último grito fue el mejor de todos, sacando la bronca en un acto catártico que se repetiría más adelante.
Día 4: Cabo Verde
Los charrúas tuvieron problemas con ellos y los españoles no pudieron anotarles, pasada la fase de grupos le tocaba a los Albicelestes salir a enfrentarlos. Su arquero era la figura central, con un equipo que contraatacaba bien y ocupaba mejor los espacios, yéndose el encuentro al suplementario en donde aparecía el Cuti para poner el 3 a 2 final. Luego las críticas, la mala leche de parte de medio planeta y el quinto partido que para alguno de ellos es el límite histórico.
Día 3: Jordania
Pehuajó
duerme a la espera del grito que lo saque de dicho estado de sopor, ya varios
han caído no queriendo esperar al primer gol que abrirá el encuentro y con la clasificación
en el bolsillo se fueron a visitar el mundo onírico, en donde los sueños se
hacen realidad sin vueltas. Aparecerá el capitán una vez más anotando su sexto
tanto, que será gritado por supuesto aunque también a nosotros el sueño nos empieza
a invadir.
Día 2: Austria
La estación de servicios aguarda en la bajada de La Plata, de a poco nos vamos congregando escuchando el llamado y el café se enfría perdidos en las imágenes que vienen desde la pantalla que se pixela de tanto en tanto. Y en otros retrocederá mostrándonos un pedazo del pasado presenciado desde el presente, un futuro apenas distante, con el 10 que llega de frente y le cobra la ofensa al arquero rival. La tensión irá en aumento al comenzar el segundo tiempo, la ventaja es exigua y lo sabemos una vez que hemos recargado las tazas. Pero el sufrimiento tendrá premio con un segundo gol de aquel que le dice adiós a las canchas de los mundiales, habiendo superado el récord que ostentaba cierto teutón nacido en Polonia.
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