miércoles

Madariaga, 24/04/2022

Al Gaucho de Madariaga

cuyo reloj sigue latiendo en una intersección,

presente y futuro más allá del paso por esta vida

así como las cenizas del final.

 

Entre cañadas yace el puente viejo,

alejado de la ruta por la que ignorantes pasamos

hasta chocarnos con el de la barba

que nos recibe con los brazos abiertos.

 

Sol y sombras,

las araucarias se elevan como torres

para ver la luz arriba

dejando la frescura en la plaza

en la que corretean los locos que aún no saben.

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